Versos Spanish Antonio Lussich Polémica entre Herrera y Bustamante

Spanish poem

Polémica entre Herrera y Bustamante

by (1848–1928)

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Oiganmé pues con cuidao que les va a gustar el caso, donde dos ternes machasos con la pluma se han trensao.

Justoamante y Don Herrera de otro tiempo resentidos; hoy de frente se han ponido separaos por dos tranqueras, para ver quien más pudiera con el tintero en la mano. Y cual era el más baquiano para sentarse en el potro, porque los dos, uno y otro se tienen por muy libianos.

Al prencipio se toriaron de un modo medio cordial, mas pasó de rigular y a la carga se toparon; Lindaso se menudearon a cual cacariaba más, denguno se echaba atrás al que decía más insulto; pero sin tocarse el bulto que no apeligran jamás.

El toro don Justoamante comenzó a darle a la frisa, y prometió que en camisa sacarla al aspirante don Ellaura, por aelante del circo conservador, pa que largase el jedor que de su cuerpo salía, y el pueblo conocería como jiede aquel dotor.

«Herrera agarró el torsal y tendió todo su obiyo diciendo. 'Que en calzonsiyo sacaría al inmortal don Cándido, el sin igual; pa mostrar a todo el mundo, que no hay vicho más inmundo que ese peludo mamao; que debiera ser echao dentro el ovo más projundo.'»

»Justoamente se soltó y largando a su tordiyo, gritó: que había muchos piyos pero que él, güeno salió, y a más tamién le contó que otro tiempo rico jue, y tan arruinao esté por ser grande y muy patriota, sin que tenga un par de botas ¡quién te vido y quién te ve!»

«El otro, sin esperar me le largó en la cruzada una descarga cerrada que lo hizo trastrabiyar. «Si es grande, no hay que negar... Pero de cuerpo... cuñaó. Es como novillo alsao y tiene el pesor de un guay, pero se amostró en Yatay más liviano que un benao.»

«Usté dice que ha poseído otro tiempo una fortuna, tal vez la bido en la luna y que era suya habrá creído. Lo que ha sido usté, es engreído y sin asco pa pechar, tuavía me hace acordar la pechada que me dio, que de espaldas me largó y no me ayudó a parar.

»No se apure compañero, ni venga con ese ardil, yo sé que trescientos mil se sacó del candelero, y quiere hacerse el carnero que desoyralo pretienden, esas hoy ya no se venden, pues los lerdos se acabaron, y sólo abispaos quedaron que sus tramoyas comprienden.

»Casas, quintas, oro y coche y otras tantas jugarretas, le venden todas sus tretas que ya ni cuelan de noche. Su tirador que es de broche por dentro está bien forrao. Si no habiese reventao, por tanto que lo yenó. ¡Contento me viera yo con las sobras que ha tirao!

»Ha dejao como ¡ay de mí! Las maletas de esta tierra, y a más mandó a Ingalaterra a su amigo Fariñi, que se nos largó de allí con tanto cobre y dinero que tuvo que trair carguero en el barco que ha venido. ¡Pero qué cobre fruncido!... Parece secao a fuego...

»Eso nada le importó: antes que habiera llegao, ya el pango estaba arreglao, y a Batlle se lo endosó; en tal negocio ganó, más plata, mi santo padre, que besos le dio su madre cuando macaba su cuna... ¡Güen modo de hacer fortuna sin que ni perro le ladre!

»Cuando Ramírez le dijo en el triato ¿no se acuerda?, que aunque su codo se muerda y se apretase el barbijo llegaría un día de fijo que todas las pagaría y entonces se quedaría lo mesmo que el caracol, con los cuernitos al sol muestrando sus picardías.

»Yo ya jurao se lo tengo, y si se enoja es debalde, pues no es menistro ni alcalde y en lo dicho me sostengo, hoy a mi partido vengo, que el vengarlo prometí, por eso es que le hablo ansí, y con la verdá en la mano, le cairé de punta y plano como usté me cayó a mí.

»En tuavía hay más que ver pero calmemos la lengua, que sería mucha mengua y es mejor dejar correr, porque lo haría jeder a muerto don Justoamante, velay, que más adelante conocerá todo el mundo los hechos fieros e inmundos que usté solo jue el causante.

»Sí, mi amigo, es la verdá; la suerte que lo ayudó, para otro pago rumbió, de usté muy cansada ya por lo que esplotao la habrá; aguante y sufra aparcero que otros sufrieron primero sus chirlasos sobre el lomo, y es justo que el mesmo plomo tamién le aplaste su cuero».

Lo mesmo que chicharron la geta arrugó el menistro, tomó una juria ese cristo al verse en tal situación, que en tuita la rilasión prometió no, mermar laso, y le soltó un jogonaso como queriéndolo arder; pero el otro sin temer ¡ni siquiera le hizo caso!

Al ver que no le importaba a Herrera lo que él decía, de rabia se deshacía y a insultos fieros lo hartaba; pero el otro lo arroyaba con la baina nada más, largándolo para atrás sin darle tiempo siquiera pa que pararse podiera...

CENTURIÓN ¡Es crudazo el lenguaraz!

LUCIANO Don Cándido retobao comensó a floriar su nombre, diciéndole que era hombre de agayas como un dorao, que ande quiera lo ha probao a mano y en las cuchiyas porque siempre desenciya sin importarle el parage;

BALIENTE Ni su madre, que le atage el pasmo a ese cagetiya.

LUCIANO Ande medio se empacó. Jue al decirle a don Herrera, que por ser la vez primera que el Menisterio calzó, a nuestro país lo enriedó con unas cuantas naciones, que hoy piden esclaraciones por pisar en la guasquita. ¡Te quiero ver mascarita en tan grandes torsijones!

«Don Julio, usté no es negao pero tiene un gran defeto, en eso sí, lo respeto y allí el punto me ha ganao; es, que es más enamorao, que el gayo entre las gayinas, y no es condición muy fina pa quien tiene que mandar, y siempre debe pensar que el poder no es chamuchina.»

«No me toqués que te pego, (la mugre dice al engrudo), usté es más juerte y más rudo para floriarse a ese juego, pero a veces se hace el ciego y es como gato de noche, ¡sino cuando andaba en coche con una que le saqué! Y si esa vez yo pequé usté peca a troche y moche.

«Sino que diga la Alcasa, su cancha pa todo tiro, mientras yo de lejos miro las palomas que usté casa; na de gabilán se pasa pa atrapar aves al vuelo, no mira marca ni pelo y a ninguna se ladea; ¡sabe usté que es cosa fea, puede castigarlo el cielo!»

Dispués de tanto escrebir y atarascarse a plumasos, que no se dieron chuzasos está demás el decir. Ninguno quiso morir, 2515 (yo les encuentro razón), sino esta pobre nación sin ellos como sería; la cosa se frunciría por faltar su proteición.

CENTURIÓN Amigo Luciano Santos la vida no es una carta, que si usted pierde o encarta cuanto quiera dice: «planto»; ella es, el mejor encanto siendo dulce o siendo amarga, uno a la grupa la carga sin que le llegue a pesar, naide la quiere soltar y nunca parece larga.

LUCIANO Por eco los dos letraos a gritos se deshacían, a cuanti más se decían y más se creiban trensaos, cada uno por su lao evitaban el toparse, y usté los vía descartarse con más patas que ñandú; el amor a la salú los hacía resjuardarse.