Spanish poem
Por Qué Vengo A Estas Torres Olvidadas
¿Por qué vengo a estas torres olvidadas a hollar de veinte siglos las ruinas espantando al subir con mis pisadas las felices palomas campesinas? ¡Oh Walia! ¿no es verdad que prisioneras la esclava del feudal y la del moro, pobres mujeres de remotas eras, regaron estas torres con su lloro? ¿Que perdido tu trono por Rodrigo y derrotado el moro por Fernando de tan largas batallas fue testigo la misma torre donde estoy cantando? ¿Que inmóviles aquí tantas mujeres tanto llanto vertieron de sus ojos como sangre vertieron esos seres que arrastraron de Roma los despojos? ¿Y que tendiendo sus amantes brazos al árabe y al godo que morían y arrancando sus tocas a pedazos en inútil dolor se consumían? ¿Y que tras tantos siglos de combate que empedraron de fósiles la tierra subo a la misma torre de la Sierra aún a pedir también nuestro rescate? ¡Ay! Que desde aquellas hembras que cantaron gimiendo, como yo, sobre esta almena, ni un eslabón los siglos quebrantaron a nuestra anciana y bárbara cadena. Y ya es preciso para hacer patente la eterna condición de nuestras vidas, unir las quejas de la edad presente a las de aquellas razas extinguidas. ¿Quién sabe si en la choza y el castillo, contemplando estos bellos horizontes, fuimos por estas sierras y estos montes, más dichosas, en tiempo más sencillo? ¿Quién sabe si el fundar el ancho muro, que libertad al pueblo le asegura, no nos trajo a nosotros más clausura quitándonos el sol y el aire puro? Palomas que habitáis la negra torre, yo sé que es más risueña esta morada, y ya podéis, bajando a la esplanada, decir al mundo que mi nombre borre. Yo soy ave del tronco primitiva que al pueblo se llevaron prisionera, y que vuelvo a esconderme fugitiva al mismo tronco de la edad primera. No pudo el mundo sujetar mis alas, he roto con mi pico mis prisiones y para siempre abandoné sus salas por vivir de la sierra en los peñones. Yo libre y sola, cuando nadie intenta salir de las moradas de la villa, he subido al través de la tormenta a este olvidado tronco de Castilla. Yo, la gigante sierra traspasando, lastimados mis pies de peña en peña, vengo a juntarme al campesino bando para vivir con vuestra libre enseña. Comeré con vosotras las semillas, beberé con vosotras en las fuentes, mejor que entre las rejas amarillas en las tablas y copas relucientes. Iremos con el alba al alto cerro, iremos con la siesta al hondo valle, para que el sol al descender nos halle cansadas de volar en nuestro encierro. Nadie vendrá a decir qué fue de Roma, ni llegará el guerreroa la montaña, y las nubes que bajan a esta loma me ocultarán también la faz de España. Aquí no han de encontrarme los amores, aquí no han de afligirme las mujeres, aquí no pueden los humanos seres deshacer de estas nubes los vapores. Es un nido que hallé dentro una nube, mis enemigos quedan en el llano y miran hacia aquí... ¡miran en vano, porque ninguno entre la niebla sube! Yo he triunfado del mundo en que gemía, yo he venido a la altura a vivir sola, yo he querido ceñir digna aureola por cima de la atmósfera sombría. Por cima de las nubes nos hallamos, ¡libertad en el cielo proclamemos! Las mismas nubes con los pies hollamos, las alas en los cielos extendemos. ¡Bajen hasta el profundo mis cadenas, circule en el espacio el genio mío, y haga sonar mi voz con alto brío, la libertad triunfante en mis almenas! Mas... ¿por qué me dejáis sola en el ciclo huyendo del castillo a la techumbre? ¿por qué se agolpa aquí la muchedumbre de pájaros errantes en el suelo? ¡Oh! ¿Qué estrépito es ése que amedrenta?... La torre se estremece en el cimiento... he perdido de vista el firmamento... me envuelve en sus entrañas la tormenta. La torre estalla desprendida al trueno... la sierra desparece de su planta... la torre entre las nubes se levanta llevando el rayo en su tonante seno. El terrible fantasma hacia mí gira... tronando me amenaza con su boca... con ojos de relámpago me mira... y su luz me deslumbra y me sofoca. El rayo está a mis pies y en mi cabeza; ya me ciega su lumbre, ya no veo. ¡Ay! ¡sálvame, señor, porque ya creo que le falta a mi orgullo fortaleza! ¡Bájame con tus brazos de la altura que yo las nubes resistir no puedo! ¡Sácame de esta torre tan oscura porque estoy aquí sola y... tengo miedo!