Spanish poem
Último Canto
Emilio, mi canto cesa; falta a mi numen aliento. Cuando aspira todo el viento que circula en su fanal, el insecto que aprisionas en su cóncavo perece si aire nuevo no aparece bajo el cerrado cristal. Celebré de mis campiñas las flores que allí brotaron y las aves que pasaron y los arroyos que hallé, mas de arroyos, flores y aves fatigado el pensamiento en mi prisión sin aliento como el insecto quedé. ¿Y qué mucho cuando un hora basta al pájaro de vuelo para cruzar todo el cielo que mi horizonte cubrió?; ¿qué mucho que necesite ver otra tierra más bella si no ha visto sino aquella que de cuna le sirvió? Agoté como la abeja de estos campos los primores y he menester nuevas flores donde perfumes libar, o, cual la abeja en su celda, en mi mente la poesía ni una gota de ambrosía a la colmena ha de dar. No anhela tierra el que ha visto lo más bello que atesora, ni la desea el que ignora si hay otra tierra que ver: mas de entrambos yo no tengo la ignorancia ni la ciencia, y del mundo la existencia comprendo sin conocer. Sé que entre cien maravillas el más caudaloso río gota leve de rocío es en el seno del mar: y que en nave, cual montaña, que mi horizonte domina logra la gente marina por esa región cruzar. Mas ¡por Dios! que fue conmigo tan escasa la fortuna que el pato de la laguna vi por sola embarcación: ¿qué me importa el Océano y cuantos ámbitos cierra? ¡Sólo para mí en la tierra hay diez millas de creación! Mar, ciudades, campos bellos velados ¡ay! a mis ojos; sólo escucho para enojos vuestros nombres resonar. Ni de Dios ni de los hombres las magníficas hechuras son para el ciego que a oscuras la existencia ha de pasar. Tal ansiedad me consume, tal condición me quebranta, roca inmóvil es mi planta, águila rauda mi ser... ¡Muere el águila a la roca por ambas alas sujeta; mi espíritu de poeta a mis plantas de mujer!— Pues tras de nuevos perfumes no puede volar mi mente ni respirar otro ambiente que el de este cielo natal; no labra ya más panales la abeja a quien falta prado, perece el insecto ahogado sin más aire en su fanal.