Spanish poem
Turbóse El Azul Del Cielo
Turbose el azul del cielo. Y las lluvias anegaron las semillas que en el suelo los labradores dejaron. Huéspedas de mi patria en el verano, buscad ya lejos de la tierra mía, en otro cielo, en otro nuevo llano, nueva mies, nuevo sol, nueva alegría. Tierna armonía postrera dad a ese valle vecino y un adiós a la ribera y emprended vuestro camino. Ved que el lejano monte se oscurece; ved que anublado está ya el firmamento; ved que la niebla presurosa crece y es muy triste cruzar sin luz el viento. Pero yo no os quiero oír vuestra postrera canción, que tengo de veros ir afligido el corazón. Ya la primera huyó la golondrina; ¿quién, Emilio, cantando a la ventana con bulliciosa trova peregrina a despertarnos ya vendrá mañana? Ya van tras ella en tropel, ya va quedando desierto el verde, hermoso laurel que las anida en mi huerto. Por la postrera vez miro anhelante en él la alegre multitud reunida ¡Ay! para algún placer a cada instante muriendo el corazón está en la vida. Aunque vengáis del desierto otro verano a cantar, o no vendréis a mi huerto o yo no os podré escuchar. ¿Quién sabe si mudada el alma mía, quién sabe si perdido su contento como se alegra hoy con la armonía mañana sufrirá con vuestro acento? Vosotras si veis venir la nube, huís la cabeza; pero yo no puedo huir la nube de mi tristeza. Yo sé que lejos de la tierra mía otra hay más bella que buscar no puedo; por eso os vais y de la niebla fría, entre las sombras, temerosa quedo. Triste será aquí mi vida, pero de aquí no me voy; ¡Ay! ¡por qué a la tierra asida como ese laurel estoy! Las que podéis cruzar libres el viento dejad las sombras de la niebla fría; yo en vuestra ausencia elevaré mi acento bajo el bello laurel que os guarecía.