Spanish poem
Chío
by Ángel de Estrada (1872–1923)
Ni un árbol, ni una flor, ni una sonrisa en el color de la montaña adusta; serena el alma la retrata augusta, con sus flancos y cumbres de ceniza
Ya no es sagrada su ligera brisa, y a septicorde lira no se ajusta; ciego el aeda, de expresión vetusta, se desvanece en el peñón que pisa.
Sólo nieves que vienen desde Troya aprovechando cual marmórea joya la cumbre le hacen al pasar un velo;
ondulante la sombra se refleja, y es gracia de la gloria que semeja sobre la cuna del cantor, el cielo.