Spanish poem
Chipre
by Ángel de Estrada (1872–1923)
Es la aurora No arriban las galeras; Chipre no alienta a mis fervientes ruegos; no arde el altar con los sagrados fuegos el invierno mató sus primaveras.
Ni las danzas, aladas por ligeras, mueven el ritmo de los cuerpos griegos, atormentando el alma de los ciegos que aspira, como en flor, las cabelleras
Y de la isla, que la lluvia azota, en vez del canto de la Grecia, brota de Otelo el grito del amor salvaje,
que, llamarada de candente infierno dominando el furor del oleaje vibra más cerca, pero más eterno.