Spanish poem
Sonetos – VII
Nunca gozó al tierra castellana más gentil y perfecta criatura Era su tez tan sonrosada y pura como el nítido albor de la mañana
Tenía su mirada soberana el brillo de un lucero en noche oscura, y exhalaba su púbera hermosura el frescor aroma de la flor temprana
Como el gorjeo halagador del ave que canta en libertad, era su acento, a un tiempo mismo, arrebatado y suave
¿Quién competía, en le risueño coro de alegres niñas, con aquel portento de ojos azules y cabellos de oro?