Spanish poem
Sonetos – VIII
Ajenos al temor y a la tristeza crecimos cual los frutos de una rama, y aún alumbra el confuso panorama de mi vida, su cándida belleza
Mas cuando la inmortal Naturaleza dice a la juventud: ¡Despierta y ama! y alcanzamos la edad en que la llama de la pasión a embravecerse empieza,
su genio se volvió, para mi daño, cayendo en singulares extravíos, suspicaz, melancólico y huraño.
Ya extremaba, impaciente, sus desvíos y ya, sumisa en estupor extraño, no aparataba sus ojos de los míos.