Spanish poem
Sonetos – XII
¡Ay! ¡No era para mí ventura tanta! Tenaz dolencia arrebatome aleve de mi tierna ilusión la dicha breve, que aún muerta en mi memoria se levanta
Del seno virginal de aquella santa, como nube de incienso undosa y leve, voló el alma, tan pura cual la nieve que no manchó jamás humana planta
Cuando en su casto lecho, con profundo recogimiento, el pan de terna vida recibió, despidiéndose del mundo,
clavó en mí su mirada entorpecida con el supremo afán del moribundo, y quedó, al parecer, como dormida.