Versos Spanish Esteban Echeverría VII

Spanish poem

VII

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Se conmueven del Inca las tumbas. López

Cuando con garra impía, audaz el león de Iberia y arrogante, el nuevo mundo asía y su fuerza pujante dominaba en los piélagos de Atlante.

Cuando sus naos, preñadas de avaricia y furor, lanzaba España a las tierras domadas y a las playas que baña el raudo Plata a vomitar su saña.

El portentoso Río, enfurecido al ver tanta osadía, terrífico y sombrío su ceño mostró al día por revelar aquesta profecía.

«Tiranos alevosos gozaos, gozaos en la obra pasajera de designios odiosos, que ya se acerca la era a vuestro orgullo y suerte lastimera.

Gozaos sí, que esta tierra, de vuestro cetro inicuo fatigada, acudirá a la guerra, y será quebrantada vuestra arrogancia y a su vez domada.

Ya la lumbre fulgente veo de mayo alzarse por la esfera y la turba insolente, que vuestra ley venera, se aturde al verla cual si rayo fuera.

El Argentino entonces tremola el estandarte victorioso, y los tremendos bronces, y el acero filoso anima con su aliento rencoroso.

Las cadenas quebranta que oprimen a la Patria moribunda y su cerviz levanta airada y tremebunda, que conturba la hueste furibunda.

Su voz truena potente y a los pueblos concita a la venganza de todo el continente, que acorren sin tardanza a las furiosas lides y matanza.

Del Sud en las regiones la libertad arbola su estandarte y divinos blasones a sus hijos reparte; marcial aliento les infunde y arte.

¿No miráis cómo el trueno que se enciende en mis márgenes de plata, de muerte y rencor lleno, por el Sud se dilata y vuestros solios rompe y desbarata?

¿No escucháis cuál retumba en los Andes con hórrido estampido, y conmueve la tumba del Inca que ofendido del polvo se alza de furor ceñido;

y a sus hijos convoca y a su progenie toda a la venganza con su acento provoca, que ardida se abalanz al campo y vuela con espada y lanza?

¿No veis cuál se encamina por el indiano suelo desprendiendo mil rayos que fulmina, a polvo reduciendo, y a cenizas vuestro León tremendo?

Temblad, temblad tiranos que oprimís a la América inocente, con aceradas manos, temblad, que ya el torrente de asolación desata mi corriente.

Cual rayo amenazante que de la parda nube se desprende y ardiendo fulminante, con ímpetu desciende, deslumbra, aterra, despedaza,

así con saña airada desplomará su furia y vehemencia y será desquiciada vuestra vana insolencia caduco poderío, omnipotencia.

Y el vasto continente, de vuestro vil dominio libertado, gozará independiente el venturoso hado a su heroísmo y gloria reservado».

De mayo el sol brillante, se mostró al Argentino y confundido huyeron al instante los bandos atrevidos, por sus valientes haces perseguidos.

Y como astutos lobos, que bravos cazadores acecharon devorando sus robos, al verlas se pasmaron y la sangrienta presa abandonaron.