Spanish poem
A un fresno
Cuando te miro, ¡oh fresno!, así al helado soplo del aquilón, calvo la frente, y altivo y blando soplo de occidente, de purpúreo verdor la cima ornado,
alegre vuelvo a mi infelice estado, y esfuerzo así mi corazón doliente: «espera, no importunes al luciente cielo con voces y con llanto airado.
Tiempo será que tan crecida pena acabe, y tú luz goces, si oprimido yaces ahora en tan profundo hielo.
Y si el volver del incansable cielo da a un mudo tronco el verde honor perdido, ¿cómo a ti no tu pura luz serena?»