Spanish poem
Al Héspero
Salve, oh mancebo, flor de la hermosa llama que enciende y cerca el puro cielo; cuanto menos que Cintia generosa, tanto luces más cándido en el suelo,
Apacible destierra en la sombrosa noche el horror de su medroso velo; que aún no vibra su hacha luminosa Venus, mirando al gran señor de Delo.
Luce en su vez, ¡oh Héspero dichoso!, en su silencio, y con tu luz me envía a mi dulce esplendor y mi cuidado;
y si tal vez sentiste el amoroso fuego que así encendió mi pecho helado, dame no errar por tenebrosa vía.