Spanish poem
El nardo
by Gabriel García Tassara (1817–1875)
El nardo, el blanco nardo que me prendiste al seno, se marchitó, amor mió, del corazón al fuego.
Marchito, está, marchito, aquí, mi bien, lo llevo donde en su noble orgullo se desplegó primero.
Y qué ¿nada le queda de aquel primor excelso que del jardín y el aura fue gala y embeleso?
¿Nada de aquel encanto con que en el tallo enhiesto él mismo dulcemente brindóse á tu deseo?
Quédale siempre aquella, que atesoraba dentro su cáliz de alabastro, esencia de los cielos.
Asi, cuando un destino ya á nuestra dicha adverso, venga á romper el lazo que hoy á tus plantas beso;
Aunque el helado soplo del enemigo tiempo temple la ardiente llama en que abrasar me siento;
Nardo será mi alma de un temple mas egregio que, si á perder llegare su albor perecedero,
No temas, no, que pierda, mientras en mí haya aliento, el inmortal perfume del inmortal recuerdo.
Gabriel G. Tassara.