Versos Spanish Gabriel García Tassara Himno Al Mesías

Spanish poem

Himno Al Mesías

by (1817–1875)

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Baja otra vez al mundo, ¡Baja otra vez, Mesías! De nuevo son los días De tu alta vocación; Y en su dolor profundo La humanidad entera El nuevo oriente espera De un sol de redención. Corrieron veinte edades Desde el supremo día Que en esa cruz te vía Morir Jerusalén; Y nuevas tempestades Surgieron y bramaron, De aquellas que asolaron El primitivo Edén. De aquellas que le ocultan Al hombre su camino Con ciego torbellino De culpa y expiación; De aquellas que sepultan En hondos cautiverios Cadáveres de imperios Que fueron y no son. Sereno está en la esfera El sol del firmamento; La tierra en su cimiento Inconmovible está: La blanca primavera Con su gentil abrazo Fecunda el gran regazo Que flor y fruto da. Mas ¡ay! que de las almas El sol yace eclipsado: Mas ¡ay! que ha vacilado El polo de la fe; Mas ¡ay! que ya tus palmas Se vuelven at desierto No crecen, no, en el huerto Del que tu pueblo fue. Tiniebla es ya la Europa: Ella agotó la ciencia, Maldijo su creencia, Se apacentó con hiel; Y rota ya la copa En que su fe bebía, Se alzaba y te decía: «¡Señor! yo soy Luzbel». Mas ¡ay! que contra el cielo No tiene el hombre rayo, Y en súbito desmayo Cayó de ayer a hoy; "Y en son de desconsuelo, Y en llanto de impotencia, Hoy dama en tu presencia: «Señor, tu pueblo soy». No es, no, la Roma atea Que entre aras derrocadas Despide a carcajadas Los dioses que se van; Es la que, humilde rea, Baja a las catacumbas, Y palpa entre las tumbas Los tiempos que vendrán. Todo, Señor, diciendo Está los grandes días De luto y agonías, De muerte y orfandad; Que, del pecado horrendo Envuelta en el sudario, Pasa por un Calvario La ciega humanidad. Baja ¡oh Señor! no en vano Siglos y siglos vuelan; Los siglos nos revelan Con misteriosa luz El infinito arcano Y la virtud que encierra, Trono de cielo y tierra Tu sacrosanta cruz. Toda la historia humana ¡Señor! está en tu nombre; Tú fuiste Dios del hombre, Dios de la humanidad. Tu sangre soberana Es su Calvario eterno; Tu triunfo del infierno Es su inmortalidad. ¿Quién dijo, Dios clemente, Que tú no volverías, Y a horribles gemonías, Y a eterna perdición, Condena a esta doliente Raza del ser humano Que espera de tu mano Su nueva salvación? Sí, tú vendrás. Vencidos Serán con nuevo ejemplo Los que del santo templo Apartan a tu grey. Vendrás y confundidos Caerán con los ateos Los nuevos fariseos De la caduca ley. ¿Quién sabe si ahora mismo Entre alaridos tantos De tus profetas santos La voz no suena ya? Ven, saca del abismo A un pueblo moribundo; Luzbel ha vuelto al mundo Y Dios ¿no volverá? ¡Señor! En tus juicios La comprensión se abisma; Mas es siempre la misma Del Gólgota la voz. Fatídicos auspicios Resonarán en vano; No es el destino humano La humanidad sin Dios. Ya pasarán los siglos De la tremenda prueba; ¡Ya nacerás, luz nueva De la futura edad! Ya huiréis ¡negros vestiglos De los antiguos días! Ya volverás ¡Mesías! En gloria y majestad.