Spanish poem
Velut Umbra
¡Oh incesante desvarío del hombre! ¡Oh mentida gloria, tan fugaz y transitoria como las ondas de un río! El tiempo impasible y frío va empujando tu memoria, que brilla un punto en la Historia y se pierde en el vacío. ¡Cuánto César ya olvidado! ¡Cuánta vieja desventura, que ni aun recuerda la gente, habrá visto, habrá alumbrado ese sol, desde la altura en que gira indiferente!
A medida que hacia el puerto va marchando del olvido, aparece cuanto ha sido de espesas brumas cubierto. Ese polvo, árido y yerto, ha pensado y ha sentido: es el despojo perdido de la humanidad que ha muerto. De esos átomos sin nombre, ¿quién el misterio adivina? ¿quién a descifrarlo alcanza? Tan lóbrego es para el hombre lo pasado que declina, cual lo porvenir que avanza.
¿Dónde está la oculta fuente del hondo raudal humano? ¿A qué incógnito Oceano va a parar esa corriente? Principio y fin, velozmente se buscan y dan la mano; y en el germen bulle el grano, y en el grano la simiente. La flor que arrebata el viento, préstale al campo marchito nuevo jugo y nueva vida; mas ¿quién en el movimiento del génesis infinito, recuerda la flor caída?
¡Vanidad de vanidades! En nuestras horas inciertas, sobre las ciudades muertas álzanse nuevas ciudades. En ignotas soledades, en regiones, hoy desiertas, yacen de polvo cubiertas las glorias de otras edades. Cae en mortal cautiverio cuanto el alma, inquieta y muda, busca y ama, anhela y nombra. Nuestra vida en el misterio, nuestro destino en la duda, nuestro término en la sombra.