Versos Spanish Gertrudis Gómez de Avellaneda El Beduino

Spanish poem

El Beduino

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Del sol de Libia al penetrante rayo, Que un suelo ingrato con su ardor devora Que nunca borda con sus flores Mayo, Ni Julio estivo con sus mieses dora; Tostado el rostro, de sudor cubierto, Vaga contento el nómade Beduino, Y su corcel la arena del desierto Surca y eleva en denso torbellino. Del ancho pecho, de temor exento, Lanza su voz, que los espacios llena, Mientras se aduerme íatigado el viento En la extension del piélago de arena. «Vuela, vuela, corcel generoso, Tú que afrentas al viento de Egipto. Si del Khan 1 por indócil proscripto, Eres hoy del desierto señor. Vuela, vuela, que al sueño se entrega Descuidada, infeliz caravana, Y serán tus gualdrapas mañana Ricas telas de vario color. »Del desierto los dos somos dueños, Y el que osado a pisarlo se atreve, Turco, Copto o Hebreo, nos debe Abundante tributo pagar: Ni el cristiano de Europa orgulloso Mis dominios recorra sin pena, Que a encontrarle, entre nubes de arena Volaremos los dos a la par. »Suyas son las ciudades altivas, Do cien torres al cielo levanta, Y las piedras do asienta su planta Jaspes bellos y mármoles son. Él, sus senos abriendo a la tierra, Le arrebata su oculto tesoro, Y la plata brillante y el oro Ornan luego su excelso artesón. »No le arredra distancia ni tiempo, Aquilones o brisas suaves, Y pobladas se ven de sus naves Las inmensas llanuras del mar. Él del cielo los astros numera, Al través de las nubes lo escala, Y aun es fama que al rayo señala El paraje do debe estallar. »Goce, pues, su poder, sus tesoros, Su talento, su orgullo, su ciencia... ¡El desierto dejó por herencia Al Beduino su padre Ismael! Sin las artes de frivolo ornato, Y sin templos, palacios, ni leyes, Del desierto vastísimo reyes No trocamos la suerte con él. »Donde quiera que sombra me presten Una palma o un drago o un pino; Donde quiera que brote mezquino Manantial, que mitigue mi ardor; Allí planto mi tienda ligera Y al reposo contigo me entrego, Sin que llegue a turbar mi sosiego De otras vidas inquieto rumor. »Del bajá los humildes esclavos Allá tiemblen si arruga su ceño; En ti encuentra cariño tu dueño, ¡Y en su lanza botín, libertad! ¡Vuela, vuela, corcel generoso, Cual Semoun que la arena arrebata. Que ni el freno tu boca maltrata Ni la ley mi feliz voluntad!»

Khan

Semoun