Versos Spanish Gertrudis Gómez de Avellaneda La Venganza. Invocación A Los Espíritus De La Noche

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La Venganza. Invocación A Los Espíritus De La Noche

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¡Callados hijos de la noche lóbrega! ¡Espíritus amantes del pavor, Que la venganza alimentáis recóndita, Y esfuerzo dais al criminal amor! ¡Númenes mudos de asechanzas pérfidas, Protectores del odio y la traición, Que disipáis vacilaciones tétricas, De flojo miedo y necia compasión! ¡Los que en las selvas solitarias, lúgubres. Dais al bandido el rápido puñal, Y los gemidos sofocáis inútiles, Del que a su golpe sucumbió mortal! ¡Ministros del error! ¡del crimen súbditos! ¡Atended! ¡atended! ¡volad! ¡volad! Que ya la hora sonó de ansiado júbilo, Y sus puertas abrió la eternidad! Dejad los antros de la inmunda crápula Do prodigáis mezquina inspiración, Y el blando sueño de la virgen cándida No perturbéis con lúbrica visión: Ni atormentéis vigilias del ascético, Ni adustos con la esposa criminal, La hagáis soñar que se convierte en piélago De hirviente sangre el tálamo nupcial. Ni a inicuos jueces las inultas víctimas Reproduzcáis en lúgubre escuadrón, Ni al vil logrero la indigencia lívida, Lanzando en él terrible maldición. ¡Más digno fin, placeres más insólitos Hoy os preparo, espíritus sin luz! ¡Momentos son a vuestras ansias prósperos Los que esta noche envuelve en su capuz! Su trono se alza esplendoroso de ébano, Y los vientos se duermen a sus pies, Y su honda paz, como la paz del féretro, Profunda, fría y sin sonidos es. Ved las estrellas de su imperio prófugas; Ved cual cubre la luna su dosel, Y el manto azul de la celeste bóveda Negro se vuelve, en protegeros fiel. El eco duerme en sus asilos cóncavos; Duerme en la sombra el céfiro fugaz; Y el odio insomne los custodia, atónito De esa, por él, desconocida paz. Ningún rumor en el silencio fúnebre El negro arcano revelar podrá... ¡Solo a vosotros, del misterio númenes, La muda voz os felicita ya! ¡Venid! ¡venid, que de rencores grávida Yace esta frente que miráis arder, Y un lauro pide que refresquen lágrimas, Para templar su acerbo padecer! ¡Venid, venid, oh espíritus indómitos! ¡De horror y duelo este recinto henchid! ¡Venid, las alas sacudiendo próvidos, A enardecer mi corazón, venid! ¡Venid, venid! del enemigo bárbaro Beber anhelo la abundante hiel... ¡No más insomnes velarán mis párpados Si a él se los cierra mi furor cruel! ¡Dadle a mis labios, que se agitan ávidos, Sangre humeante sin cesar, corred! ¡Trague, devore sus raudales rápidos, Jamás saciada mi ferviente sed! Hagan mis dientes con crujidos ásperos Pedazos mil su corazon infiel, Y dormiré, cual en suntuoso tálamo, En su caliente, ensangrentada piel! Al retratar tan plácidas imágenes Siento de gozo el corazón latir... ¡Espíritus de horror! no pusilánimes Dejéis mi sangre inútilmente hervir! Si en estos campos solitarios, áridos, Queréis tener magnífico festín, Dadme sus miembros, dádmelos escuálidos, Y en ellos mi hambre se apaciente al fin. ¡Ministros del error! ¡del crimen súbditosl ¡Atended! ¡atended! ¡volad! ¡volad! ¡Que ya la hora sonó de ansiado júbilo, Y sus puertas abrió la eternidad!