Versos Spanish Gertrudis Gómez de Avellaneda Lo Siento ¡Oh Amiga! Mi Mente

Spanish poem

Lo Siento ¡Oh Amiga! Mi Mente

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Lo siento ¡oh amiga! mi mente Ya pliega sus alas, Marchitas sus galas, Pasado su abril. El tiempo en su rápido giro Se lleva veloces Mis plácidos goces De edad juvenil. No hay ya para mi poesía De vagos dolores, De ardientes amores, De inmenso anhelar. La luz de mi genio se vela, Se apaga mi acento, No admiro, no invento, No puedo cantar. Ya mustia la flor de mi vida No vierte fragancia: Su antigua arrogancia Perdió el corazón. Mas antes que rompa las cuerdas De mi arpa sonora, Por ti tiene ahora Fugaz vibración A ti, mi Leocadia, dedico Su canto postrero, Cual leve y sincero Tributo de amor. ¡Tal vez, como el cisne, mi genio Dará en su agonía Más dulce armonía, Sonido mejor! ¡Tal vez como el sol, que en ocaso Más bello parece, La voz que enmudece Más grata será! Yo al viento de otoño la entrego, Cual la hoja caída Que en su ala mecida Volando se va.

¡Del Tínima esbelta ondina! ¡Rosa del trópico ardiente! ¡Pura estrella de occidente! ¡Sirena hermosa del mar! ¡Yo quiero mostrarte mi afecto ferviente! ¡Yo quiero en mis versos tu gloria fijar! Cuando parte de tus ojos Un rayo de amor divino, Que el sol se corre imagino De no poderlo imitar: ¡Así será siempre tu fausto destino, A cuanto mas brille vencer y eclipsar! Cuando exhalas de tus labios Los dulcísonos acentos, Fuentes, aves, mares, vientos, Se suspenden a la par; Que no hay en natura tan varios concentos Como esos que sabes tu sola formar. La noche envidia la sombra De tu profusa melena; Mas que la luna serena Se ve, bajo ella brillar, Con mágico encanto tu frente morena, Que regia corona merece llevar. Donde se graban tus huellas Brotan rosas y alelíes; En el lugar donde ríes Va la aurora a despertar, Y aljófares muestras, partiendo rubíes, Que nunca sus perlas podrán igualar. ¿Quién te excede en donosura? ¿Quién te copia en gallardía...? ¡En la Grecia se alzaría Para tu culto un altar, Y en ti más sublime deidad gozaría Que aquella nacida del seno del mar! Mas hoy que humilla al Olimpo Divinidad soberana, De los ángeles hermana Te puede el cielo llamar, Y el mundo te aclama beldad sobrehumana, Que huella la tierra queriéndola honrar. El genio anima tu mente; La virtud rige tu alma; Por eso pasión y calma Unidas sueles mostrar; Y llevas do quiera del triunfo la palma, Y puedes modesta tu gloria olvidar. ¡Rosa del trópico ardiente! ¡Del Tínima esbelta ondina! ¡Quisiera tu voz divina Para poderte ensalzar; Pues siento la mía turbada y mezquina, Y solo en silencio te debo admirar! Mas si algún eco del arpa, Que hoy a romper me decido, Logra vencer al olvido Y al voraz tiempo burlar, A par de mi nombre tu nombre querido Por siglos futuros se oirá resonar. ¡Que yo en mi canto proclamo Que, bajo de humano velo, Un ángel mora en el suelo Para mis penas templar, Y haré que la fama lo extienda en su vuelo, Por cuanto el sol mira y abarca la mar!