Versos Spanish Gertrudis Gómez de Avellaneda La vuelta a la patria

Spanish poem

La vuelta a la patria

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¡Perla del mar! ¡Cuba hermosa! Después de ausencia tan larga Que por más de cuatro lustros Conté sus horas infaustas,

Torno al fin, torno a pisar Tus siempre queridas playas, De júbilo henchido el pecho, De entusiasmo ardiendo el alma.

¡Salud, oh tierra bendita, Tranquilo edén de mi infancia, Que encierras tantos recuerdos De mis sueños de esperanza!

¡Salud, salud, nobles hijos De aquesta mi dulce patria! ¡Hermanos, que hacéis su gloria! ¡Hermanas, que sois su gala!

¡Salud!... Si afectos profundos Traducir pueden palabras, Por los ámbitos queridos Llevad, -¡brisas perfumadas,

Que habéis mecido mi cuna Entre plátanos y palmas!- Llevad los tiernos saludos Que a Cuba mi amor consagra.

Llevadlos por esos campos Que vuestro soplo embalsama, Y en cuyo ambiente de vida Mi corazón se restaura:

Por esos campos felices, Que nunca el cierzo maltrata, Y cuya pompa perenne Melifluos sinsontes cantan.

Esos campos do la ceiba Hasta las nubes levanta De su copa el verde toldo, Que grato frescor derrama:

Donde el cedro y la caoba Confunden sus grandes ramas, Y el yarey y el cocotero Sus lindas pencas enlazan

Donde el naranjo y la piña Vierten al par su fragancia; Donde responde sonora A vuestros besos la caña;

Donde ostentan los cafetos Sus flores de filigrana, Y sus granos de rubíes Y sus hojas de esmeraldas.

Llevadlos por esos bosques Que jamás el sol traspasa, Y a cuya sombra poética, Do refrescáis vuestras alas,

Se escucha en la siesta ardiente -Cual vago concento de hadas La misteriosa armonía De árboles, pájaros, aguas,

Que en soledades secretas, Con ignotas concordancias, Susurran, trinan, murmuran, Entre el silencio y la calma.

Llevadlos por esos montes, De cuyas vírgenes faldas Se desprenden mil arroyos En limpias ondas de plata.

Llevadlos por los vergeles, Llevadlos por las sabanas En cuyo inmenso horizonte Quiero perder mis miradas.

¡Llevadlos férvidos, puros, Cual de mi seno se exhalan -Aunque del labio el acento A formularlos no alcanza,

Desde la punta Maisí Hasta la orilla del Mantua; Desde el pico de Tarquino A las costas de Guanaja!

Doquier los oiga ese cielo, Al que otro ninguno iguala, Y a cuya luz, de mi mente Revivir siento la llama:

Doquier los oiga esta tierra De juventud coronada, Y a la que el sol de los trópicos Con rayos de amor abrasa:

Doquier los hijos de Cuba La voz oigan de esta hermana, Que vuelve al seno materno -Después de ausencia tan larga

Con el semblante marchito Por el tiempo y la desgracia, Mas de gozo henchido el pecho, De entusiasmo ardiendo el alma.

Pero ¡ah! decidles que en vano Sus ecos le pido a mi arpa; Pues sólo del corazón Los gritos de amor se arrancan.