Versos Spanish Gertrudis Gómez de Avellaneda Quiero Cantar, Porque Mi Canto Esperas

Spanish poem

Quiero Cantar, Porque Mi Canto Esperas

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Quiero cantar, porque mi canto esperas; Quiero cantar, porque tu canto ansío; Mas ¡ay! me ahoga entre sus garras fieras Un monstruo atroz, que en combatir porfío. Tú, que cuentas con voces peregrinas Misterios de las fuentes y raudales; Del eco que se aduerme entre ruinas; Del aura que suspira entre rosales: Tú, que descifras los arcanos graves Que anuncian en la noche las estrellas, Y explicar sabes flébiles querellas Que dan al viento enamoradas aves: Tú, cuyo acento esparce a su albedrío, Perfumes de los nardos que florecen, Y hálitos de los silfos que se mecen En las trémulas perlas del rocío: ¡Bardo oriental, de infatigable aliento, Que evocas ante ti la edad pasada, Y das con el poder del pensamiento A la ilusión verdad, vida a la nada! ¡Dime! ¿tu genio alcanzará el secreto De hacer cambiar la condíción de un alma, Que ardiente siempre, en su cansancio inquieto Quiere en la eterna agitación la calma? ¡De una alma al par incomprensible y loca; Que siempre en pos de una ilusión delira; Que en su anhelar codicia cuanto mira; Que en su desdén desprecia cuanto toca! De flaqueza y poder conjunto extraño, Ama lo eterno y de mudanzas vive; Al mal acoge cuando al bien concibe, Y ansiando la verdad sigue al engaño. Cuando sus alas la ambición desplega Al infinito intrépida se lanza; Cuando a encogerla el desaliento llega Ni el tiempo breve a soportar alcanza. ¿Qué pide, di, su aspiración eterna, Con estéril ardor siempre impotente? ¿Dónde tendrá reposo el ansia interna Que no halla objeto ni solaz consiente? Cayendo en sus abismos de deseo El universo un átomo sería; Mas sin gozar cansada se desvía, Y un nuevo anhelo en su cansancio veo. Siempre anhelando está, siempre esperando, Y su misma esperanza la fatiga, Y cuanto encuentra ansiosa devorando Nunca su sed de posesión mitiga. ¡Y llega al fin el infecundo hastío!... ¡El monstruo burlador que al genio apaga! ¡Abre su diente inmesurable llaga! ¡Llena su aliento el eternal vacío! Con férreos brazos, como nuevo Anteo, Se enlaza al alma, con su esencia se ata.... ¡Cual el buitre inmortal de Prometeo La devora sin fin; mas no la mata! ¡Ven a mí, ven a mí, cantor sublime, Si alivio tienes de infortunio tanto! ¡Lanza al monstruo voraz, mi alma redime, Y del tuyo rival será mi canto! Mas sino puedes ¡ay! si tedio, y duda, Y perenne dolor forman mi suerte; Deja rota mi lira, mi voz muda, Tibia la mente, al corazón inerte. ¡Pero aduerma mi mal tu arpa divina, Apagando los ruidos mundanales, Y pinta otra existencia peregrina Con tus ricos colores orientales! * * * Yo al escucharte, mecida en alas Del genio hermoso de las quimeras, De tu Granada veré las galas, Bajo el ramaje de sus palmeras: Y del Alhambra desiertas salas Veré que pueblan sombras ligeras, Mientras al cielo tu canto exhalas, Y va la luna cruzando esferas. Luego en pos tuya, por los vergeles, Entre arrayanes, mirto y laureles, A tu Moraima pura Diré el secreto Que el céfiro murmura Volando inquieto; Y en torno flores Se abrirán al suspiro De tus amores. ¡Vate armonioso! ¡Por solo un eco de tus cantares, Que placer vierten tan misterioso, Yo te daría Las perlas todas de índicos mares! 'Las flores todas de Andalucía!

Granada

Alhambra

Moraima