Versos Spanish Gertrudis Gómez de Avellaneda Suspende ¡Oh Aquilón! Suspende El Vuelo

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Suspende ¡Oh Aquilón! Suspende El Vuelo

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Suspende ¡oh Aquilón! suspende el vuelo Y acalla tu bramido: Rompan el triste velo De nieblas y vapores, Por esa esfera pálida tendido, Del ígneo sol insólitos fulgores, Y en pórtico esplendente De púrpura y zafir se ostente ufano Plácido día, que en eterno oriente Jamás se oculte al hemisferio hispano. ¡No se oculte jamás! esa es la lumbre Que, dominando opuestos horizontes, Del vasto mar que a las Antillas orla Hasta la helada cumbre De los cántabros montes; Y allá donde a la mar sus aguas rinde El que en la fértil sierra de Cazorla Ve de Castilla el enriscado linde; Oye do quier los férvidos saludos De metálica voz, el aire hiriendo, Y ecos que arranca a los espacios mudos Del cañón ronco el rimbombante estruendo. Esa es la lumbre que al brillar serena Tres lustros ha, los plácidos albores De un astro nuevo de esperanza y gloria Vio esclarecer los ámbitos de España: Lumbre de un día de feliz memoria, Que en su brillante historia, A despecho del hado que se ensaña En deslustrar su majestad primera, Señalará una era De ilustración y libertad. Ni el vario Destino de la guerra, Que un año y otro devastó su tierra, El sol de tan solemne aniversario Pudo nunca nublar. Siempre que luce, Cual Iris de bonanza, Calma el dolor, renueva la esperanza, Arranca aplausos, disipando llantos, Y a Isabel rinde, en homenaje justo, Nuevas virtudes en el pecho augusto, Y en la faz virginal nuevos encantos. ¡Isabel! ¡Fausto nombre, siempre caro A la española gente! ¡Nombre glorioso, de recuerdo egregio! Al pronunciarte el labio reverente, Quisiera osada con sublime tono Elevarse mi voz, y al ángel regio Cuyas gracias, que ostenta el almo trono, Nuevo hechizo y fulgor te prestan hora, Los votos repetir en blanda lira, Que a todo un pueblo inspira La que despunta refulgente aurora. Quince veces apenas, desde el día Que en su cuna de oro Al popular aplauso respondía Con el vagido de su tierno lloro, Quince veces no más luces tan bellas Brillaron en el ártico hemisferio, Y ya conservan de Isabel las huellas Entrambas costas de su vasto imperio. Vila de Sirio despreciando el rayo Dejar del solio la propicia sombra; Admirar el Moncayo Del fértil Ebro en la risueña alfombra; Entre el VÍTOR alegre, Que volvieron las márgenes del Segre, Atravesar los campos, que a su vista Con insólita pompa vistió Ceres; Y suspender su marcha saludando La cuna del Católico Fernando, La tumba de los nobles Berengueres. Nueva Tetis la acogen cariñosas, Dando a su gracia juvenil aumento, Las ondas espumosas De aquel mar opulento Que oprimieron un tiempo las galeras Del bélico Aragón; cuando al acento De Lauria, desplegadas sus banderas Terror del mauritano, Saludaron las costas de Levante, Y mudo el arrogante Alígero león, las vio Venecia Derocar de Parténope al tirano, Estremeciendo a Grecia Y venciendo el poder del Vaticano. Y vosotras también, olas azules A que rinde tributo el Bidasoa, Del regio rostro el mágico reflejo Reververasteis en el ancho espejo Que hendido un tiempo por cortante proa Abrió camino de Tovar al brío, Cuando brillando en apartada orilla La enseña de Castilla, Asombro impuso al Támesis umbrío. Del alto Pirineo El eco vuela que a Isabel aclama, Y lo lleva la fama Al antiguo dosel de Clodoveo, Do, deponiendo de la guerra adusta Desvelos afanosos, Dos regios héroes corren presurosos A saludar a la viajera augusta. Alarde haciendo de bizarra pompa, Que su marcial espíritu revela, Llegan al eco de guerrera trompa, Y a la hueste que avanza Un solo centinela Indica de Isabel la confianza; Hasta que Irún gozoso los recibe, Y su modesto río Lleno de noble orgullo, Vigor prestando al lánguido murmullo Y usurpando del mar el poderío, Alza entre espumas argentadas olas Al reflejar banderas españolas. ¿Mas adonde me lleva La ardiente fantasía, Mientras el sol magnífico se eleva Que alumbra de Isabel el fausto día? ¿Por qué acoge la mente La enojosa memoria Del tiempo que impaciente Lloró su ausencia el carpetano suelo, Hoy que con nueva gloria Resplandecer la ve lozana y bella? ¡Oh basta! y quiera el cielo Que su feliz estrella Al genio audaz de la discordia enfrene, Y allá en los siglos de la edad futura El claro nombre de Isabel resuene Emblema de poder y de ventura!

Isabel

¡Isabel!

Isabel

Isabel

Isabel

Isabel

Isabel