Versos Spanish Ignacio Manuel Altamirano Basilio Sereno Cielo Azul, Sol Esplendente

Spanish poem

Sereno Cielo Azul, Sol Esplendente

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Sereno cielo azul, sol esplendente. Grandes nubes de púrpura y de gualda Limitando los mares de esmeralda. Aquí un volcán, cuya altanera frente Una corona ciñe trasparente De nieves y de brumas; y a lo lejos, En continuas y espesas oleadas, Las sierras de la costa iluminadas De la luz tropical por los reflejos. Bosques do quier de ceibas altaneras, De arrayanes frondosos, De gallardas palmeras Bañadas por torrentes espumosos, Y al pie de las parotas seculares, Junto a mansos arroyos, Agrupados los verdes platanares Que entoldan con sus hojas Los naranjos cubiertos de azahares. Arcos de perfumados floripondios Sobre las frescas linfas, Circundadas de eneldos y de mirtos Como baños de ninfas. Y pájaros, y flores, y céfiros, Formando a todas horas Con sus cantos, aromas y suspiros, Un raudal de delicias bienchechoras, Del alma adolorida arrulladoras. Este el santuario es donde se elevan Tus dorados altares, Majestuosa beldad de negros ojos Y de atrevida frente, Ante quien el creyente Debe culto rendir puesto de hinojos. Este el santuario es, do en mi camino Lleno de admiración vine a encontrarme, Cuando pobre y cansado peregrino A esta playa feliz quiso arrojarme La voluntad potente del destino. Mi corazón ardiente, Que lo bello idolatra y lo grandioso. Tu mágico poder adora y siente, Y con amor inmenso, A tus plantas se acerca También a tributar su humilde incienso. Recíbelo, Isabel, y una mirada Pague mi adoración, con una dulce Sonrisa de tus labios de granada. Después voy a alejarme, mas llevando Tu imagen hechicera En el sagrario del cariño oculta. ¡Ay! ojalá que siga Un recuerdo siquier de tu alma amiga La estela de mi buque, Y el camino erial, oscuro, incierto, Que tengo que seguir penosamente De una vida infeliz en el desierto. Y cuando en algún día, De la aflicción la tempestad sombría Ruja dentro del alma, Para volver a la anhelada calma Evocaré tu nombre, Y tu recuerdo dulce y sonriente Disipará la nube de desgracia Que abrume entonces mi tostada frente.