Spanish poem
El Alma De Los Campos Desfallece
El alma de los campos desfallece soñando con el alma de los cielos: triunfa el príncipe Sol. El fuego crece en la fermentación de los anhelos. Acre transpiración. Sombras extrañas los árboles proyectan blandamente; y hay murmullos de amor entre las cañas y risas de placer en el torrente... Puesta sobre las tapias la cabeza rumiando el buey el último resabio contempla la inmortal naturaleza, triste el ojo y caído el belfo labio. Trepado á un sauce, sobre débil rama, busca el pilluelo el pájaro escondido, que más que nunca se alboroza y ama puriíicado en el crisol del nido. El que con los sudores de su frente amasa el pan, rendido y cabizbajo batallador del surco y la simienie, tregua pide a las luchas del trabajo. En la lejana cumbre el sol chispea entusiasta y viril, con santa furia; y como un amplio mar ruge y ondea sobre los verdes campos la lujuria... El ave se une al ave, el grano al grano, lanzando el himno del eterno coro; y el Sol ajusta el himno soberano a las cien cuerdas de sus arpas de oro... La canícula es sueño y es reposo; y el campo en ella es languidez y fuego, mientras no siente el largo y delicioso escalofrío bautismal del riego...