Spanish poem
El Joven Indio Comparece
El joven indio comparece ante el ceñudo Capataz, —«Tu padre ha muerto; y como sabes, en contra tuya y en pie están deudas, que tú con tu trabajo tal vez no llegues a pagar... Desde mañana como es justo, rebajaremos tu jornal»—. El joven indio abre los ojos llenos de trágica humedad; y, con un gesto displicente que no se puede penetrar, dice, ensayando una sonrisa: —Así será... Clarín de guerra pide sangre. Truena la voz del Capitán: —Indio: ¡a las filas! Blande tu arma hasta morir o hasta triunfar. Tras la batalla, si es que mueres, nadie de ti se acordará; pero si, en cambio, el triunfo alcanzas, te haré en mis tierrastrabajar... No me preguntes por qué luchas, ni me preguntes dónde vas—. Dócil el indio entra en las filas como un autómata marcial; y sólo dice, gravemente: —Así será... Mujer del indio: en ti los ojos so un día pone blanco audaz. Charco de sangre... Hombre por tierra... Junto al cadáver, un puñal... Y luego el Juez increpa al indio. que sonríe sin temblar: —Quien como tú con hierro mata. con hierro muere. ¡Morirásl— Pone un relámpago en sus ojos turbios, el indio; y, con la faz vuelta a los cielos, dice apenas: —Así será... ¡Oh, raza firme como un árbol que no se agobia al huracán, que no se queja bajo el hacha y que se impone al pedregal! Raza que sufre su tormento sin que se le oiga lamentar. (¿Rompió en sollozos Atahualpa? ¿Guatemozin?... ¿Caupolicán?...) ¿El «Dios lo quiere» de los moros suena como este «Así será»?... ¿Resignación? Antes orgullo de quien se siente valer más que la Fortuna caprichosa y que la humana crueldad... Un filosófico desprecio hacia el dolor acaso da la herencia indígena a mi sangre, pronta a fluir sin protestar; y cada vez que la torpeza de la Fortuna huye a mi Ideal. Y hasta la Vida me asegura que nada tengo que esperar, dueño yo siempre de mí mismo y superior al bien y al mal, digo, encogiéndome de hombros: —Así será...