Spanish poem
La Muerte De Pizarro
El sonoro tropel franqueó la puerta: cada uno blandía hoja vibrante; y, entre la palidez de su semblante, chispear hacía la mirada incierta. Una sala el tropel cubrió desierta, midió un pasillo y se lanzó adelante: fue tan audaz el ímpetu asaltante que en cada boca estranguló un alerta. Sorprendido el Marqués cogió su acero; y, a ruido tal, con la cabeza en alto, se abalanzó sobre el tropel entero: fue a estrellarse en la punta de una espada; que quien tomó la vida por asalto, sólo pudo morir de una estocada.