Versos Spanish José Selgas Si Me Presta Sus Favores

Spanish poem

Si Me Presta Sus Favores

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Si me presta sus favores Precisa y fiel la memoria, Voy a contaros la historia De un arroyo y de unas flores. Recuerdo que la leí, Y ganó mi corazón; Pero prestadme atención: La historia comienza así. Por la rápida pendiente De una montaña sombría, Un débil arroyo huía De la furia de un torrente. Despeñábase violento, Y con rapidez tan suma, Que convertido en espuma Iba en las alas del viento. De tan penoso camino El pobre arroyo cansado, Llegó a la margen de un prado De la montaña vecino, Donde en diversos colores Alzando sus sueltos talles, Formaban listas y calles, Mirtos, laureles y flores. Y allí su planta ligera Detuvo, formó un remanso, Y apenas tomó descanso, Murmuró de esta manera: —«¡Triste de mí! Mal intento Salvar mi clara corriente... Es poderoso el torrente, Y sigue audaz y violento. »Y entre sus ondas oscuras, Por breñas y peñascales, Turbios irán mis cristales, Perdidas sus ondas puras. »En vano de la montaña Abandono el seno inculto... ¡En dónde, en dónde me oculto De su poderosa saña!» Calló el arroyo, y sentido, Dice la historia, y pausado, Por los recintos del prado Se oyó volar un gemido. Y al soplo del aura fieles, Doblando los sueltos talles, Abrieron sus mansas calles Mirtos, flores y laureles. Y por callar el dolor Del arroyo y las congojas; Unieron sus verdes hojas Para ocultarlo mejor. Él, viendo tales favores, Y llorando de ternura, Se ocultó entre la espesura Que le formaron las flores. Y por si el eco le asombra Cuando silencio reclama, Se tendió la verde grama Para servirle de alfombra. Así el arroyo callado Salvó su clara corriente De la furia del torrente Entre las flores del prado. Aquí, sin que la fatigue, Recuerda bien mi memoria Que haciendo punto la historia, De esta manera prosigue: Viéronse desde este día A las bienhechoras flores Lucir más bellos colores, Más pomposa lozanía. Tan ricas y tan hermosas Eran, y tanto admiraban, Que de muy lejos llegaban Por verlas las mariposas. ¿Quién en el prado ha vertido Tanta gala y hermosura? La gratitud tierna y pura Del arroyo agradecido. Sin ellas él no vería Su corriente tan serena; Y ellas murieran de pena Sin su dulce compañía.