Versos Spanish José Selgas Sueltos Los Rizos Suaves

Spanish poem

Sueltos Los Rizos Suaves

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Sueltos los rizos suaves, Pudorosa la mejilla, Negros los rasgados ojos Y virginal la sonrisa, Como la sombra de un ángel Es pura y blanca María. Quince primaveras cuenta, Y una en que llora perdidas Sus risueñas esperanzas, Las maternales caricias, ¡Ay! primavera de llantos, De sollozos... ¡Pobre niña!

Pálida está la doncella; Pálida, triste y tranquila. Llora si dulces miradas En ella inquietas se fijan: Y corren lágrimas mudas De cuantos ojos la miran. La buscan por consolarla, Y huye porque no la aflijan: Consuelo y amor le ofrecen, Y amor y consuelo esquiva. Como en el valle y la fuente Pasa las horas del día, No cuida ya de sus flores, Que olvidadas se marchitan; Y en vez de rosas, la frente Se ciñe de siemprevivas. ¡Tan gentil y tan hermosa, Y tan triste!... ¡Pobre niña!

Hay un arroyo en el valle Que ansioso se precipita, Llevando en triunfo sus ondas Dulces, sonoras y limpias; Y en un remanso apacible, Porque el correr le fatiga, Al pie del valle detiene Su corriente cristalina: Y en el espejo que forma, Donde el cielo azul se pinta, Cuantas flores le rodean Por agradarle se miran: Y allá en el fondo suspensas Fantásticamente giran Las nieblas que se levantan De las montañas vecinas, Las mariposas inquietas Y las aves fugitivas. Y al soplo leve del viento Temblando el agua indecisa, Finge las sombras que pasan, Y fingen luces que brillan; Y sombras y luces juntas Confunde a un tiempo y disipa, Y vuelve a brillar de nuevo, Y se apaga, y se ilumina.

En la margen reclinada, Flor de su tallo caída, Fijos en el agua tiene Los tristes ojos María. Y el agua por distraerla, Por si sus penas alivia, Rompe el cristal bullicioso En mil fantásticos prismas. Y en cada pliegue que forma, Y en cada ligera línea, Luces, sombras y colores Confundiendo multiplica. Mas ¡ay! solícita el agua Vanamente se fatiga, Que la niña la contempla Cada vez más pensativa. Y ansiosos sus ojos buscan Allá en el fondo perdida Una imagen, una sombra, Una luz tan indecisa, Que sobre el azul del cielo Que temblando el agua pinta, Al resbalar por las nubes En las nubes se disipa. Imagen que entre las ondas Busca con afán la niña, Luz que deslumbra sus ojos, Sombra que ofusca su vista. Imagen, y luz, y sombra Que en agitación continua, Como relámpagos pasan Por las ondas cristalinas. Y cada vez más ansiosas Mueven el agua las brisas, Y la niña la contempla Cada vez más pensativa: Porque en el agua impaciente Busca un rayo de alegría, Una sombra de esperanza Una imagen... ¡Pobre niña!

Ya lejano el sol se esconde Tras de las rocas vecinas; Ráfagas cruzan el cielo, Rojas, blancas y amarillas. Recoge el viento sus alas, Flores y ramas se inclinan; Y en las ramas y en las flores Gimen las auras dormidas. Y en la margen reclinada, Con ansiedad infinita, Fijos en el agua tiene Los castos ojos María. Y el agua azul trasparente Bañando el cauce tranquila, Resbala como un espejo, Sin un pliegue ni una línea. Y en el fondo de las aguas, Clara, serena y distinta, Allá en el cielo, entre nubes, Mira su imagen la niña. Y doblando el dócil talle Y exclamando —«¡Madre mía!»— Une sus labios de rosa Con los de su imagen misma. Por eso junto a la fuente Pasa las horas del día; Busca a su madre, y la encuentra. ¡Gentil y dichosa niña!