Versos Spanish José Tomás de Cuéllar El poeta y la mujer

Spanish poem

El poeta y la mujer

by (1830–1894)

Listen in the reader

CON visiones risueñas en la mente Y con robusta voz en la garganta, Alta y serena la espaciosa frente, Lo que el poeta siente, Lleno de fé con entusiasmo canta.

Acaso dura ley irresistible Con su lira no más y sus dolores Lanzole enmedio de borrasca horrible, Y el corazón sensible Espinas encontró buscando flores.

Enmedio de sus sueños infantiles Un edén le mostró su mente loca; Pero pasaron presto los abriles

Marchitos los pensiles, En vano instantes de placer evoca.

Y si en una mujer, arrebatado Por delirio de amor, puso su alma, Después ¡ay Dios! su corazón cansado, Herido, maltratado, Perdió su fé, su placentera calma.

Y solo y triste por fatal camino Busca una luz y siente de improviso Que á impulso de su pérfido destino, Cansado peregrino Atrás dejó su dulce paraíso.

Y jamás volverá; porque las horas Hundiéronse en el polvo de la nada, Sus locas esperanzas seductoras Son yertas moradoras De la tumba terrífica y helada.

Nada le queda ya; sus ilusiones Como pardas alondras revolaron Para alentar sus férvidas pasiones, Y á incógnitas regiones En confusión alegres retornaron.

Sin fé, su corazón medroso late; Sin creencias, su espíritu vacila; Sin esperanzas, lánguido se abate... ¡Ay desdichado vate, A quién la suerte pérfida aniquila!

¿Pero no hay una mano protectora Para el que sufre en el mentido mundo? ¿No suena de placer alguna hora Para el que triste llora Desesperado su dolor profundo?

El moro en los desiertos espantosos Oásis florido enagenado toca: El náufrago en los mares procelosos Los brazos tiende ansiosos, É invocando á su Dios halla una roca.

El infeliz que gime entre cadenas Al fin de libertad escucha el grito Y la deseada luz que viera apénas La contempla sin penas Extenderse en el cóncavo infinito.

Pues bien, el poeta en su desierto mudo Oásis de flores encontró dichoso,

Contra la adversidad del tiempo rudo Hallar consuelo pudo: Un corazón que le ame bondadoso.

Y entónces concentrando en su ventura De maga fiel con los amantes brazos, A apurar los deleites se apresura, Uniendo con ternura De ardiente amor los esmaltados lazos.

Entonces deposita sus cantares Como dulce holocausto en puro seno: Rompe el ídolo vil de otros altares, Y olvida sus pesares Y aparta de los lábios el veneno.

Y cruzando en el valle de la vida En paz ansiada y en quietud dichosa, El destino cruel no le intimida Y en la final partida Tranquilo mira la entreabierta fosa.