Spanish poem
La guirnalda
Mariposa revoltosa, tiende tus alas de oro y de gualda; bella ondina nacarina, desplega al viento tu suelta falda; voluptuosa bailarina, de ojos de cielo y nevada espalda, deja que bese tus pies de rosa, y que a tu nombre, Guy peregrina, tejan mis versos una guirnalda.
Hija ligera del aura leve, hada querida de los amores, cuando tu cuerpo gentil se mueve cual mariposa rica en colores, tus pies no quitan su ampo a la nieve ni sobre el tallo doblan las flores. ¿Quién de tu gracia no se enamora? Hija del aire, ¿quién no te adora? En sus giros airosos tu cuerpo toma los contornos graciosos de la paloma. Tu cuello esbelto va como el de los cisnes flexible y suelto.
Voluptuosa bailarina de ojos de cielo y nevada espalda, deja que bese tus pies de rosa, y que a tu nombre, Guy peregrina, tejan mis versos una guirnalda.
Cuando a la escena tu cuerpo asoma y ante mis ojos girando pasas vapor de lago o humo de aroma de tu ropaje creo las gasas, y a las huríes que vió Mahoma juzgo a par tuyo de gracia escasas. ¿Quién de las tuyas no se enamora? Hija del aire, ¿quién no te adora?
Tu cintura se cimbra como las palmas: tu sonrisa se lleva presas las almas. Donde tú pisas nacen matas de aloes y minutisas.
Mariposa revoltosa, tiende tus alas de oro y de gualda, bella ondina nacarina, desplega al viento tu suelta falda; voluptuosa bailarina de ojos de cielo y nevada espalda, cuando a otros climas vueles dichosa, no olvides nunca, Guy peregrina, que mis cantares son tu guirnalda.