Spanish poem
VI (Cuando al fin de su carrera)
Cuando al fin de su carrera Rodrigo Díaz llegó del robledal a la vera, a un paje no más halló que le habló de esta manera:
«Tu padre, a escape al tornar a Burgos torvo y mohíno, te envía por mí a ordenar que deshagas el camino y le esperes en Vivar.»
El mancebo, aunque azorado por lo que el paje le dijo, obedeció a lo mandado en la sumisión criado y el respeto de un buen hijo;
y vueltas dándose a dar a lo que a entender no acierta, no dejó de caminar cavilando hasta la puerta de su casa de Vivar.
Cuando a más del mediodía repecharon del castillo Jimena y su ama la vía, dijo a aquélla en el rastrillo el paje que se la abría:
«El conde a Burgos no ha un hora al partir a rienda suelta, dejó ordenado, señora, que no volváis desde ahora a salir hasta su vuelta.»
Jimena, aunque no avezada á que nadie la dirija orden así formulada, la así por su padre dada acató cual buena hija.
Y, aunque azorada, a no dar su brazo a torcer resuelta, se fué en silencio a encerrar en su aposento, la vuelta del conde en él a esperar.