Spanish poem
La Visita
Ha de venir. Vendrá. ¿Cuándo?... No sé. Muy pronto. Escucho ya su voz remota y sus pisadas oigo. Abre la puerta, alma; que no te tenga que llamar. Y que esté dispuesto todo: apagado el fogón, limpia la casa, y el blanco cirio de la fe, en el fondo. Ha de venir. Vendrá. Calladamente me tomará en sus brazos. Así como la madre al niño que volvió cansado de correr bosques y saltar arroyos. Yo le diré en voz baja: “Bienvenida”, y sin miedo, ni asombro, me entregaré al Misterio, pensaré en Dios y cerraré los ojos.