Spanish poem
No Sentí Cuando Entraste; Estaba Oscuro
No sentí cuando entraste; estaba oscuro, en la penumbra de un ocaso lento, el parque antiguo de mi pensamiento que ciñe la tristeza, cual un muro. Te vi llegar a mí como un conjuro, como el prodigio de un encantamiento, como la dulce aparición de un cuento: blanca de nieve y blonda de oro puro. Un hálito de abril sopló en mi otoño; en cada fronda reventó un retoño; en cada viejo nido, hubo canciones; y, entre las sombras de jardín —errantes luciérnagas— brillaron, como antes de mi postrer dolor, las ilusiones.