Spanish poem
Pigricia
No es dolor, es un dulce cansancio. Yo he vivido camina que camina por la llanura inmensa, y tengo la fatiga que pide, en recompensa, echarse sobre el polvo como un perro aterido.
Lo que de andar me falta con desencanto mido, y el árido horizonte, que sabiamente piensa, me dice:—Tú no eres para la vida intensa; tiéndete bajo un árbol y quédate dormido.
No es dolor, no es hastío; es descoyuntamiento que tenue y suavemente debilita mi aliento y que a llorar me obliga sin saber yo por qué.
El cansancio del río que a la mar se avecina, la pereza apacible de la luz vespertina, la tristeza del nido que sin alas se ve.
Madrid, Octubre 1916.