Spanish poem
¡Mientes! Tú No Eres Yo. ¡Mientes, Bellaco!
by Manuel Bretón de los Herreros
¡Mientes! Tú no eres yo. ¡Mientes, bellaco! Pudo ser el de Gestas ese gesto, Pudo ser el de Judas o el de Caco; ¿Mío? ¡Jamás! Lo juro y lo protesto; Y para dar mi nombre a tal blasfemia Ni en la Instituta hay ley ni en el Digesto. Pregunten en mi casa, en la Academia, En el café, en el Prado si mi cara Espanta como el trueno o la epidemia. No es que blasone yo, ¡Dios me librara! De venusto y donoso y pulcro y lindo; Mas ¿figura de proa o de mampara?... No a las deidades del sublime Pindo Culto daría tan aciago busto Que ruibarbo destila y tamarindo. ¿Cuándo fui yo tan áspero y adusto? ¿Cuándo fui tal que la mujer encinta Se exponga al verme a malparir del susto? ¿Quién reconoce en tan aviesa pinta Al que, si no presume de Narciso, Tierno fue, y lo es aún, como un Aminta? A hombre encarado así fuera preciso Que Pedro, sin más trámite, la puerta Tapiara del celeste Paraíso. Y una vez la impostura descubierta, ¿Será mucho un porvida a cada rasgo Y por cada facción una reyerta? Español o francés, suizo o pelasgo, ¿No he de llamar calumniador infame Al que así me transforma en fiero trasgo? ¿He de sufrir sin que a los cielos clame Que un temerario a engendro tan aleve Manuel Bretón de los Herreros llame? ¡Cómo! ¿Justicia habrá para el que leve Injuria en una acción o en un vocablo A inferir a su prójimo se atreve, Y no para el que en público retablo Tal a un vecino honrado desfigura, Que no osaría prohijarle el diablo? ¡Feliz yo si tan ruin manufactura, Ya que mi cara no genuina y propia, Fuese de ella mordaz caricatura! Siquiera al troglodita de la Etiopia El maligno pintor me asimilase, Pudiera brujuleárseme en la copia. Nadie contra el pintor pide un ukase, que, aun ridiculizándole en estampa, Le distingue entre el vulgo de su clase; Y hay más de un presuntuoso que se alampa Porque su oscura faz caricaturen Si así el mochuelo entre los cisnes campa. Mis defectos propalen y censuren; Lleven hasta la hipérbole la mofa, Mas no, sin ton ni son, me desnaturen. Pues no me juzgo de mejor estofa Y a un rey he visto convertido en pera, Hagan de mí una col o una alcachofa; Mas o diga: he pintado una quimera, O el pintor en la que haga a su capricho Deje algo de mi cara verdadera; Y no se diga de él lo que se ha dicho Del que al pie de sus torpes mamarrachos Ponía: este es un gallo; este es un micho. Rían de mí en buen hora los muchachos, Pero rían de mí cuando en petacas Me vendan o aleluyas los gabachos. Cuando a la feria mis facciones sacas, Pintor, yo no te pido que me loes Ni que indulgente seas con mis macas. Tengo una que ni Celso ni Averroes Pudieran corregir; la que siquiera Me iguala en esto al inmortal Camoes; Y el pincel detractor ¿quién lo creyera! Hasta en la ausente luz me falsifica Trasladando el eclipse a la otra acera. Porque cargue en lo feo no me pica, Que fuera necio y femenil orgullo, Quien me forja esa faz con que trafica. Esopo (es ya verdad de Perogrullo) Romo, giboso y de infeliz pergenio, No brindaba de amor al blando arrullo. Lindos no fueron Alarcón, Celenio, Ni otros cien que a la cumbre del Parnaso Se alzaron en las alas de su genio. Mas algo de ese genio nada escaso Hubo de transpirar; algo el oculto Fuego brilló a través del tosco vaso. Yo, mediocre poeta, no en mi bulto Pienso escrito llevar Deus in nobis; Pero ni soy feroz, ni soy estulto; Y tanto a mí semeja el coram-vobis Con que cual vera effigies se me vende Como a Ataúlfo, o Recesvinto o Clovis. Pero el que tanto con su brocha ofende,... Al arte más que a mí, no es compatriota Sino un quidam anónimo de allende. Y es maravilla que fandango o jota Bailar no me haga en traje charanguero Con un trabuco al margen y una bota; Que, ya sea rufián o caballero, Para pintor de extranjis sólo un tipo Tiene el pueblo español: el guerrillero. Y mienten; que, aunque yo no participo De tan precioso don, hay aquí talles No indignos de Timantes y Lisipo; Y si España en los campos y las calles De horribles cataduras no escasea, Hartas hay más allá de Roncesvalles. No es español quien tan vitanda y fea Me la atribuye a mí: del mal el menos; Ni habrá español que tan bestial me crea. ¿Mas quién con ojos, ¡ay! miró serenos Otra profanación ruda, inaudita... Y esta no hay que achacarla a los ajenos! Mi humilde cara al fin, fea o bonita, Porque algún Orbaneja la adultere Poco al lustre español pone ni quita; Pero que a un hombre excelso se vulnere Hasta el punto, ¡oh dolor! de que su rostro En despreciable trasto degenere, Es atentado atroz que ni Cagliostro Osara concebir, y a su memoria Herido en cuerpo y ánima me postro. Aquel Fénix de España, cuya gloria No es ignorada ya ni del más drope; Tal le encumbra en sus páginas la historia; El mimado de Clío y de Caliope Y Talía y Melpómene y Erato; Lope de Vega, en fin; Lope, el gran Lope, Largo tiempo, ¡oh baldón! ¡Oh desacato! De molde de pelucas ha servido Comprado no sé a quién en un barato. Cuenta al honrado artífice no pido De aplicar a tan sucio ministerio El busto de aquel hombre esclarecido. Ignoraba que hacía un vituperio Al poeta amenísimo y fecundo Que con su nombre llena el hemisferio. Culpo, sea quien fuere, al que de inmundo Interés arrastrado hizo a sabiendas Tráfico vil del vate sin segundo. ¡Tú, Lope mío, tú por esas tiendas Sirviendo de irrisión al transeúnte! ¡Así han hecho de ti carnestolendas! ¡Tú con bucles cosidos a pespunte Sobre esa frente que de lauro Febo Ciñó y de nardo y rosas Amatunte! ¡En guisa tú de frívolo mancebo Ostentando risibles papillotes Sobre greñas robadas al Erebo! ¿Quién de tu ingenio las preclaras dotes En ese maniquí reconociera Que ya sirvió para dos mil cogotes? ¿Cabe suerte más triste y lastimera? ¡Peladas viera yo todas las nucas Antes que befa tal de ti se hiciera! De estúpido acusando a Juan, o Lucas, Es frase proverbial entre españoles: «¡Soberbio molde para hacer pelucas!» Vista pues la ruindad de tres bemoles Que al buen Lope injurió, la que me ensaña No vale, a la verdad, tres caracoles. No como quiera al público se engaña, Y quien por muestra tan soez me busque, De fijo no me encuentra; no me araña. No más la ciega cólera me ofusque, Que habas cuecen abondo en todas partes, Y mi oración no pase del ¿Quousque...? Contra ese Catilina de las artes. Tú yo
Manuel Bretón de los Herreros
mí
Deus in nobis
coram-vobis
vera effigies
quidam
guerrillero
Fénix
Lope de Vega, Lope Lope
Lope
Lope
¿Quousque...?
Catilina