Versos Spanish Manuel Bretón de los Herreros Salud, Ínclito Leandro

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Salud, Ínclito Leandro

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Salud, ínclito Leandro, Tú que en más de una victoria Eclipsaste la memoria De Terencio y de Menandro: Tú que, como en claro espejo, Mostraste en discreto drama Cuán absurda es la amalgama De una niña con un viejo; Que, mientras del mar en pos Corran las aguas del Ebro, Sonará mal un requiebro Con obligado de tos: Tú que del soñado solio A una sandia derribaste, Puesta en difícil contraste Con un pillastre de a folio: Tú que donoso retratas Los contornos y perfiles De los hidalgos cerriles Y las mozas mojigatas: Tú que los patrios telones Librando del férreo yugo, Fuiste implacable verdugo De poetastros ramplones; Y a la pública vindicta Denunciaste como sabio, El Sí que deshonra al labio Cuando el alma no lo dicta. ¡Oh si tornases ahora Pulsando tu acorde lira A la patria que te admira, Y a la escena que te llora! ¡Cuán otro el mundo hallarías Que dejaste! ¡Virgen santa! ¡Cuánta peripecia, cuánta De aquellos a nuestros días! No ya en su jovial hechizo, No ya en su gracia venusta, Núbil zagala se asusta De la tos y el romadizo, Si en coche y circo y bureo, Al margen de un sustituto, Muestra dorada por Pluto La cadena de Himeneo; Que, aunque sin altar ni coro, Ni monaguillo que estorbe, Hoy como nunca en el orbe Se adora al Becerro de oro; Y al oír tantos cencerros, Es opinión general, Que mientras haya metal No nos faltarán becerros. A pocas conozco yo, De genio tan dulce y manso, Que hablen por boca de ganso, Cuando dicen sí o no. Y no es que alguna no mienta Si le aprovecha el engaño; Pero la que miente hogaño Miente de su riesgo y cuenta. ¿Cuál de ellas mejor será; La moza que se emancipa, O la que no habla ni jipa Sin licencia de mamá? No lo sé: si nacen bellas Amarlas a todas juro; Mas lo cierto y lo seguro Es que éstas no son aquéllas. Pero la tímida corza Que cifraba su fortuna En un acerico y una Santa Gertrudis de alcorza; Y esotra que un rigodón Prefiere a una letanía, Y un buen chal a sor María De la transverberación; La antigua como la nueva Suspiran por un galán: Todas son hijas de Adán; Todos somos hijos de Eva. Si crecida fue la suma De los vicios que en Iberia Dieron tan amplia materia A tu bien tajada pluma, No es hoy sucinto el catálogo De seres empedernidos Que infringen los consabidos Mandamientos del Decálogo. Mala fue la hipocresía Con su ayuno y su trisagio; Mas, ¡ay! peor es el agio, Peor es la homeopatía. Malo era que echasen tacos Por comediones mestizos Polacos contra chorizos, Chorizos contra polacos. Mas ¿quién hallará guarismo Para contar las facciones Que a la Patria hacen girones En nombre del patriotismo? ¡Oh! Rompe la dura losa Donde inanimado y frío, ¡Ay! cabe extranjero río Tu cuerpo, INARCO, reposa. Vuelve, que a mi parvedad No es dado seguir tu huella: Ni ¿quién te imita en aquella Difícil facilidad? Sí, vicios hay en que ejerzas Tu sazonada censura; Vicios de tal estatura, Que piden todas tus fuerzas. ¡Qué estragos! ¡Qué cataclismos!... Mas no se ha variado todo. Pecamos ya de otro modo, Mas los pecados... ¡los mismos! Puedo nombrarte en el acto Un solemne trapalón Que, aunque parece barón, Es el de Illescas, exacto. Y hallarás si te conviene Más de un Bartolo Esculapio, Y aun vive aquel don Serapio, Y aun no ha muerto doña Irene. Mas si hiciera el parangón De unos y otros pecadores, Hasta el viernes de Dolores Duraría esta función. Baste para tu gobierno Saber que, francos de porte, Hay genios en esta Corte Para poblar el infierno; Que si quisieres pedantes, Sin buscarlos como Diógenes, No te faltarán Hermógenes Tan necios como los de antes; Y aunque hay algunas estrellas Que dan luz y honra a la plaza, Aún pulula aquí la raza De Zavalas y Comellas.