Versos Spanish Manuel Fernández y González Introduccion — VI (Pero como Dios no oye)

Spanish poem

Introduccion — VI (Pero como Dios no oye)

by (1821–1888)

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Pero como Dios no oye á los réprobos, y el llanto de Jucef mojaba inútil las losas del santuario, y el semblante entristecido de Leila más y más pálido se mostraba, y más sus ojos ardientes, febriles, lánguidos, el cuidado paternal por ciego dió en el engaño. No vió que el amor es vida cuando anhela un sér soñado, y anhelándolo le goza, y se sublima esperándolo. Creyó que la helada muerte ya alzaba el horrible brazo sobre la rubia cabeza que era su vida y su encanto, y viendo que Dios no oia sus ruegos, se volvió al diablo, con la rabiosa esperanza del que está desesperado. La casa, hasta entónces triste, de Jucef ardió en saraos, en zambras y en regocijos, y entre el giro acompasado de indolentes bayaderas, resonó sentido y largo, como el suspiro del viento de la palma en el penacho, al compás de guzlas de oro, el melancólico canto del desierto, que suspira el beduino cansado, que sigue á la caravana en sus amores soñando. En Bib-Arrambla hubo justas, cañas, sortijas y bravos toros de Ronda, en que, audaces, sus rejoncillos quebraron caballeros de gran prez, que ambicionaban el tálamo de la incomparable Leila; y aunque el mismo Rey, lanzado á la arena y vencedor en su triunfo confiando, del airon de grana y oro, con gran peligro arrancado de la cerviz de una fiera, á sus piés la hizo regalo, al agradecerlo ella lo dijo con tal desmayo, que harto claro se entiende lo inútil del agasajo. Al fin ya de todo punto loco Jucef é insensato hizo venir de Marruecos, en fuertes jaulas cerrados, seis viejos leones rojos para en la vega soltarlos, y probar si en la árdua caza algun galan abrasado por los encantos de Leila lograba al fin el milagro de hacerse amar de la hermosa por gentil y por bizarro, que aquel que embiste á leones por lograr un fin ansiado, para no amarle es forzoso tener corazon de mármol.