Spanish poem
Mi amistad
by María de Santa Cruz (1831–1895)
Es de los prados violeta humilde, Que entre sus hojas se ve temblar, Si la acaricia céfiro blando Gratos perfumes recogerá.
Es filon rico que en sus entrañas Encierra á veces el pedernal, Y la constancia sola del hombre ¡Cuántas riquezas suele encontrar!
Es la corriente que inagotable Sale perenne del manantial, Y aunque parece que ya está exausta Nunca sus aguas se agotarán.
Yo no la brindo, vale tan poco, Pero la acepto siendo cordial; Y agradecida le formo tierna Aquí en el alma sagrado altar.
Porque es un rayo de luz divina, Que penetrando la inmensidad Llega á nosotros como consuelo, Y como un lazo de amor y paz;
Yo no la brindo porque me temo Si mis protestas rechazarán, Y tiemblo solo que llegue el mundo, Mis ilusiones á marchitar.
Yo soy tan débil que me pregunto Allá á mis solas con ansiedad, Si de esta vida triste y amarga Los desengaños podré arrostrar.
Por eso nunca rechazo votos; Pero entre dudas dice mi afan ¡Ay! ...... entre tantas protestas dulces La verdadera ¿dónde estará?
Hija del campo suspiro y temo Los artificios de la ciudad; Así en el alma la guardo siempre Como la joya que quiero más.
Nació á la sombra de un bosque vírgen Y en las orillas de un manantial; Por eso es ella sincera y pura, Crédula á veces, falsa jamás!
Y aunque parezca que ya no existe Los que la busquen la encontrarán, Si la cultivan con dulce empeño Nunca su fuente se agotará.
Porque es la humilde, pobre violeta, El filon rico y el manantial, Siempre se oculta, nunca se agota El dulce afecto de mi amistad.