Versos Spanish Miguel de Unamuno Las Estradas De Albia

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Las Estradas De Albia

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Aquí, donde hoy está plazuela, antaño se alzaba el Árbol Gordo, y las que hoy son cuajadas calles eran huerta y verdura. Mi pueblo me es extraño; mi Bilbao ya no existe; por donde un día fueron sus afueras hoy me paseo triste. Ya en las dulces mañanas sosegadas del amarillo octubre, al que un cielo de plata abriga y cubre, no brindarán su calma las estradas, ni sus setos las verdes zarzamoras; rechinan los tranvías y automóviles, más henchidas trascurren hoy las horas pero, ¿dónde te fuiste, recogimiento? ¿Dónde el fluir aquel de nuestra vida, tan manso y lento, con su marcha tan suave y tan seguida Ya tus raíces, mocedad, no encuentro, y cuánto más me adentro, más lejos dejo ésta que fue mi cuna. Ya he traspuesto la cumbre, y están rojos de otoño mis recuerdos, y ya la pesadumbre siento de un porvenir de cuesta abajo; ¡Dios mío, qué trabajo el trabajo sin fin de resignarse! Van cayendo las hojas, por el otoño rojas, del árbol, una a una; bien sé que volverá la primavera pero no la que fue, no aquella mía que endosolo mi cuna con flores de flexible enredadera. Llegará acaso un día en que cubran también las zarzamoras este suelo que hoy son plazas y calles, pero no aquéllas; otro todo será sobre mis valles; sólo serán las mismas las estrellas. Y un día también tú. Carro del cielo, enseña secular de peregrinos, te romperás, y... ¿entonces? ¿Cuando salten los gonces del rincón que llamamos universo? Tal vez... —sin el lal vez la vida es sombra de pesadilla— tal vez aun más allá del más allá remoto, en el espacio ignoto —de tras las más lejanas nebulosas, un día acaso la Tierra vuelva a florecer, la misma, la de espinas y rosas, la ungida con el crisma de Isis y Brahnia y Júpiter y Cristo. Y allí, en aquella tierra, volverá a ser Vizcaya, sus aguas el Nervión dará de nuevo, resurgirá la villa, y volveré a vivir lo que viviera... ¡Absurda maravilla! ¡Absurda, sí! Sólo tal vez lo absurdo, y el que estiméis más burdo, nos libra de la peste de la lógica, de la rueda del tiempo con que el Hado inhumano, poniendo en ella su broncínea mano, nos trilla el corazón y la cabeza. ¿No he de volver a verte, campa de Albia? ¿No ha de arrollarse, al fin, en rollo espeso el tapiz del camino de mi vida? ¿Todo ha de ser progreso? ¿No ha de juntarse, al cabo, todo en uno?

¡Oh, que dulce el correr días iguales; repetición, sustancia de la dicha, lenta fusión de bienes y de males, santa costumbre, de eternidad espejo; ahora, desde la cumbre, cuando siento, por fin, que voy a viejo y empieza ya a agostarse mi verdura, comprendo la locura de anhelar novedad.es y mañanas, y cómo fueron vanas mis juveniles ilusiones muertas! ¡Ay, mis queridas huertas, abrumadas al peso de estas casas, en que el afán y la carcoma habitan!

Aún queda islote de la antigua campiña perdido entre solares, algún rincón no hollado aún por el trote del corcel del Progreso, alguna vieja viña del agridulce chacolí, que borra de los cerebros tardos la terca murria de estos cielos pardos. Quedan de lo que fue siempre escurrajas, y estas hurtadas fajas de un verdor que agoniza, simiente son de ensueños de esperanza. Mientras lo nuevo avanza, busca lo viejo en otro cielo abrigo, donde se hace otro mundo para dormir libre del recio hostigo del granizar del tiempo nauseabundo. ¿Acaso esta mi villa no ha de ser la semilla de un mundo eterno de quietud y calma? ¡Ay, pobre de mi alma, desfondándote así en este trasiego de apariencias, visiones y escenarios sin dar ancla en sosiego, juguete de contrarios vientos que soplan al azar del sino, falta de tino, falta de rumbo, de tumbo en tumbo, ¿qué ha de ser, infeliz, de lo que fuiste? Y así caminas triste, sin poder detenerte en tu carrera, de invierno a primavera, de primavera a invierno, soñando siempre en el descanso eterno. Cuanto se mueve hacia lo inmoble tiende, y lo único de inmóvil es la idea, la que ilusiones sin reposo crea, y la idea es recuerdo; imagen es de lo que fue; lo cuerdo no es sino recordar, y así, mi alma, recuerda lo que fue. Sea tu gloria, mientras te quede aliento, la memoria.