Spanish poem
Vientos Abismales
Vientos abismales, tormentas de lo eterno han sacudido de mi alma el poso, y su haz se enturbió con la tristeza. del sedimento. Turbias van mis ideas, mi conciencia enlojada, (1) empañado el cristal en que desfilan de la vida las formas, y todo triste, porque esas heces lo entristecen todo. Oye tú que lees esto después de estar yo en tierra, cuando yo que lo he escrito no puedo ya al espejo contemplarme; ¡Oye y medita! Medita, es decir: ¡sueña! «Él, aquella mazorca de ideas, sentimientos, emociones, sensaciones, deseos, repugnancias, voces y gestos, instintos, raciocinios, esperanzas, recuerdos, y goces y dolores, él, que se dijo yo, sombra de vida, lanzó al tiempo esta queja y hoy no la oye; ¡es mía ya, no suya!» Sí, lector solitario, que así atiendes la voz de un muerto, tuyas serán estas palabras mías que sonarán acaso desde otra boca, sobre mi polvo sin que las oiga yo que soy su fuente. ¡Cuando yo ya no sea, serás tú, canto mío! ¡Tú, voz atada a tinta, aire encarnado en tierra, doble milagro, portento sin igual de la palabra, portento de la letra, tú nos abrumas! ¡Y que vivas tú más que yo, mi canto! ¡Oh, mis obras, mis obras, hijas del alma! ¿por qué no habéis de darme vuestra vida? ¿por qué a vuestros pechos perpetuidad no ha de beber mi boca? ¡Acaso resonéis, dulces palabras, en el aire en que floten en polvo estos oídos, que ahora están midiéndoos el paso! ¡Oh, tremendo misterio! En el mar larga estela reluciente de un buque sumergido; ¡huellas de un muerto! ¡Oye la voz que sale de la tumba y te dice al oído este secreto: «¡Yo ya no soy, hermano!» Vuelve otra vez, repite: «¡yo ya no soy hermano! Yo ya no soy; mi canto sobrevíveme y lleva sobre el mundo la sombra de mi sombra, ¡mi triste nada!» ¿Me oyes tú, lector?, yo no me oigo, y esta verdad trivial, y que por serlo la dejamos caer como la lluvia, es lluvia de tristeza, es gota del océano de la amargura. ¿Dónde irás a pudrirte, canto mío? ¿en qué rincón oculto darás tu último aliento? ¡Tú también morirás, morirá todo, y en silencio infinito dormirá para siempre la esperanza!