Versos Spanish Rafael Pombo Licores Y Botellas

Spanish poem

Licores Y Botellas

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Casó una linda muchacha Con un galán más que feo, Y sus ex-galanes todos Coléricos la riñeron: «¡Cómo es posible! —decían— ¡Esto está clamando al cielo! ¡Ver a un lirio atado a un cardo, Un serafín a un espectro!» Ella, modesta y sesuda, No les hizo ni un mal gesto, Que en almas llenas de dicha No caben resentimientos; Y además, los desechados Disfrutan del privilegio De ser, en módicas dosis, Impertinentes y necios. Díjoles tan sólo: —«Amigos, Mi razón es mi secreto; Mas ya que, por lo que escucho, Tanto os importa el saberlo, Venid a comer mañana Conmigo y mi esposo y dueño; A la mesa os diré todo Y os marcharéis satisfechos». Vinieron. Viandas magníficas Por su costo y su aderezo Poblaban la arena cándida Del bucólico torneo; Y, como oficialidad De aquel pacífico ejército, Vinos en ánforas varias Descollaban pintorescos. Algunas de esas (que en prosa Botellas son, si no en verso) Eran de ruin material Y de artífice grosero; Pero los más atraían Como al pajarillo el cebo Con sus formas y sus tintes Y cristalinos reflejos. Llegado su turno a Baco Venus dijo: —«Caballeros, Cada cual manda en su gusto, Servíos al gusto vuestro»; Y obedeciendo solícitos Tan cómodo mandamiento, Al capricho de los ojos Mano y copa dirigieron. «¡Qué Jerez!» —dice pianísimo Juan a Luis—, «¡es un descrédito!» Y Luis respóndele: —«Cállate, Que el tinto raya en herético». Y al tiempo mismo murmúrale Pedro a Blas: —«¡Qué Oportol Es pésimo», Y Blas replícale: —«El Málaga Pudiera servir de emético». La señora interrumpió Este diálogo indigesto Diciendo: —«Quizá esos vinos No os dejarán muy contentos». —«¡Qué! —respondiéronla todos— ¡Son excelentes». «Soberbios!» «¡Inmejorables». «Magníficos!» «Néctar puro». «Sabe a cielo». —«¡Ah! —repúsoles— vosotros La errasteis de medio a medio; Habéis vertido los malos Y desechado los buenos. Haced a un lado esas lindas Botellas que os sedujeron Y probad de aquellos barros Condenados a destierro...» Cataron, y entonces sí, Con un entusiasmo auténtico Exclamaron esos mismos, Políticos embusteros: —«¡Es verdad!»—«Hemos mentido»— —«¡Esto es vino!»—«¡Ni el Falerno!»— —«¡Esto multiplica a un vivo!»— —«¡Esto resucita a un muerto!»— —«Esto explica la embriaguez».— —«Yo también, ya la comprendo».— —«¡Néctar envasado en barro!» —«¡Oro, de tierra cubierto!» —«¡Señores —dijo la hermosa—, Saboread mi secreto: Ese vino es mi marido, Que idolatro y que venero. »El alma es el hombre. El alma Le da su rango y su precio. ¡Feliz quien supo elegir Viendo el licor y no el tiesto!»