Versos Spanish Rafael Pombo Llévame Allá, Querida Poesía

Spanish poem

Llévame Allá, Querida Poesía

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Llévame allá, querida Poesía, Do fuera de esta atmósfera viciada, Libre pueda volar el alma mía. ¡Cuánto me es enojosa Aquesta agitación, este comercio De crimen y ridícula falsía! Ahogado aquí el hombre En fango de interés, busca uno en vano La dignidad e imperio de su nombre. La razón al capricho se sujeta. Es arte la beldad, abrasa el fuego De seducción, no amor, los corazones; La amistad, etiqueta; Y todo, inmenso juego De embozadas y míseras pasiones. ¡Oh! ¡Lejos! ¡Lejos! aire Que respirar, y luz, y campo abierto; Náufrago que azotado Por borrascoso mar, divisa el puerto, Le pisarán mis pies, y yo de hinojos Himnos te cantaré: tú me has salvado Abriendo a un rayo de tu luz mis ojos. Recuérdeme que vivo De apareadas aves el arrullo; La fresca aura que bate Con temblador murmullo El bosque a cuya sombra el sol esquivo; La brisa de salud que la vacada Despide en la alborada; El potro que retoza fugitivo Y se pierde ondulando en la llanura; La limpia y ancha piedra Donde lea, y medite, y sueñe, y ame Entre un nido de sombra y de frescura; Y el humo de la choza Que a descansar me llame; Y la solemne voz que desde lejos Una campana envíe De una torre que se alce solitaria Del moribundo sol a los reflejos: Voz cuyos tristes dejos Suspendan mi camino Y pongan en mis labios la plegaria.

¡Bien haya el venturoso Cuya pobre barquilla Flotó desde el nacer sobre esta fuente De bendito reposo, Y siempre abandonado a su corriente Nunca tocó la populosa orilla! Él, sin otro horizonte Que su choza querida, Labrado surco y retirado monte, Día tras día, sin cuenta, poco a poco, No vio escurrir la copa de la vida. Y harto vivió: su blanca cabellera Copió en él un patriarca; ya cumplida Estaba su carrera; E hijos y nietos su rugoso cuerpo Recostando en los brazos, Cual de pimpollos rodeada higuera Que entre sus verdes hojas emblanquece, Murió, y así las flores de su campo. Y así un olor que el aire desvanece. Para el pobre aldeano (Porque él tiene también quién le acompañe) Muchas lágrimas hubo En el cortejo fúnebre y callado. «¡Padre!» clamaban todos, y no tuvo Fosa con más labores Que una cruz y de llanto salpicadas Frescas, piadosas, expresivas flores.