Versos Spanish Rafael Pombo Loma Arriba, En Un Corcel

Spanish poem

Loma Arriba, En Un Corcel

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Loma arriba, en un corcel, Iban a salto seguido Luis, el raptor atrevido, Y la tímida Isabel. Miedosa estaba la tarde, De esas de traza sombría Que ponen la sangre fría Y el espíritu cobarde; Y en la fosca cerrazón Rebramaba el firmamento, Cual ruge el remordimiento Al fondo del corazón. Con infantil embeleso Mimaba a Luis la Isabel, Y ardiente dábala él Tal cual estrellado beso. Pero tornaba a rugir La bóveda centellante, Como un padre vigilante Que amenaza maldecir. Y en pasmo y temblor extraño Isabel palidecía, Y él las espuelas prendía Al ijar de su castaño. Y al fragor del galopar, Del viento, y voces, y abrazos, La voz del cielo en sus brazos Trataba de sofocar. Primer vez abandonaba El campo donde nació: Al pensarlo suspiró, Y así Luis la contentaba: «Volemos, paloma mía, Quien se ve libre no llora; Hecha una grande señora, Te verá mañana el día. »Flor oculta en un zarzal, ¿A qué allí con tus primores? Para reina de sus flores Te llama la capital. »£n vez del techo pajizo Verás mármol y cristales; Y oro, seda, perlas, chales Bordarán tu paraíso. »No distraerán los quejidos Del aydemí tus contentos; Mil cantos, mil instrumentos Jugarán con tus oídos. »£n la soberbia ciudad, Doquier que vuelvas los ojos, Esclavos de tus antojos Cien harán tu voluntad; »Mientras en pos arrastrando La envidia de las más bellas, Como ante el sol las estrellas, Se eclipsarán suspirando. »Mi vida ¡no más dolor! Mi voz tu suspiro acalle; ¿Qué falta a la flor del valle Cuando es dueña de mi amor? »Vuela mi bravo corcel, Y antes que rompa la aurora Pon en su trono, señora, A la modesta Isabel». Así con áureo barniz Su crimen Luis esmaltaba; Isabel lo idolatraba, Pero amar no es ser feliz. Y así que en lo alto pensó Se iba a ocultar su morada, Tornó inquieta la mirada Y el llanto se le soltó: «¡Ay, no, déjame, por Dios!» Gritó entonces forcejando, «¡Mi padre estará llorando Y yo desoigo su voz!» Y fue tanto su clamar, Que enternecido el amante Vaciló por un instante Y tuvo al fin que parar. ¿A quién no vence una hermosa? ¿Quién puede ver sin quebranto Gotas acerbas de llanto Sobre mejilla de rosa? Voces, besos, todo fue Inútil, todo fue vano; Soltola al fin de la mano Y ella corriendo se fue. Y mientras Luis suspirando La contemplaba tan bella, Escuchó que decía ella Tornando a ver y bajando: «Goza en tu oro y yo en mi olvido, Que es muy tirano el amor; Torne a su valle la flor, Y la paloma a su nido». «¡Ve, pues, oh virgen, en paz!» Murmuró entonce el amante Enjugando en el semblante Una lágrima fugaz. Pronta la vista volvió, Y dando un salto ligero, En su corcel caballero Tiró la rienda y picó.

aydemí