Spanish poem
Los Dos Tejedores
by Rafael Pombo
Hablando en su labor dos tejedores Que a pico amenizaban sus labores, Se aludió al precio que la carne hoy tiene, Precio que a un tejedor no le conviene. —«Con tantos hijos, con mujer enferma, —Dijo Andrés—, viva otro, y coma y duerma; Pero yo, con salario tan mezquino Y tanto afán, sucumbo a mi destino. »¡Qué diferencia el rico! Esa sí es vida. ¡Qué casa, qué vestidos, qué comida! El cielo es muy injusto, camarada. Todo fue para él; para mí, nada. »Que diga cuanto quiera la Escritura, Y que predique lo contrario el Cura, Años ha que yo tengo bien probado Que el universo está mal gobernado. »Doquier que miro, cuanto ve mi vista Se halla fuera de quicio y me contrista. Los buenos, oprimidos; los bergantes Siempre encima, y robustos, y boyantes». Juan replicó: —«Esa queja la origina Nuestra ignorancia de la ley divina, De cuyas sendas una parte sólo Es cuanto el hombre ve, de polo a polo. »Mira esa alfombra, Andrés. Va muy derecha, Mas como no está aún ni medio hecha Es un caos de lana todavía En que tú sólo ves la luz del día. »Al verla un ignorante del oficio Te declarara falto de juicio, Y no hallando principio, fin ni medio La daría perdida sin remedio». Andrés repuso: —«Mi obra es a retazos, Mas ya casan muy bien esos pedazos, Y sobre todo, bárbaro o perverso, Te advierto que la ves por el reverso». Y Juan tornó: —«¡Caíste en el garlito! Eso es lo que decirte necesito Para curar tu esplín meditabundo. Una alfombra al revés: eso es el mundo. »Y así como en tus hebras y remates No se ve acaso el todo de que trates, Cuanto halles tú con cuyo fin no atines Entra de Dios en los eternos fines. »Ni modelo ni plan aquí aparece, De gracia y proporción todo carece; Mas cuando el hombre tal embrollo insulta El brillante derecho se le oculta».
Una alfombra al revés:
todo