Spanish poem
Llegaron Los Momentos
by Rafael Pombo
Llegaron los momentos, Los funerales lúgubres del año, Con sus flébiles vientos. Desnudos bosques y marchitos prados, De otoño el atavío Roto, arrumbado en las honduras yace. Crujiendo al cierzo impío del conejo al paso recelante. Huyeron a otro clima El reyezuelo, el petirrojo, el rayo; Y hoy desde su alta cima Grazna sin descansar el cuervo ingrato. ¿En dónde están aquellas Flores que ayer brotaron rozagantes, Coro de hermanas bellas Hijas ¡ay! de otra luz y de otros aires? No en tálamo de amores Sino en humilde tumba solitaria. Con tantas otras flores ¡Lindas y buenas que también nos faltan! En vano el inclemente Noviembre llora en su sepulcro: es tarde. No hará que nuevamente De la lóbrega tierra se levanten. Tiempo ha sobre su fosa La anémona y violeta se doblaron; Y orquídea y zarzarrosa En su ancha hoguera consumió el verano. Mas cual dorada ondina Junto al torrente el girasol brillaba, Y la áurea en su colina, Y entre el bosque de otoñóla estelaria. Hasta un hermoso día En que, cual plaga que a los hombres barre, Mató la helada impía La postrera sonrisa de los valles. Ora aunque el sol se aleja Aún lucen días de expansión, de calma, Y la ardilla, la abeja Dejan su hogar de invierno y se solazan. Entonces oigo al suelo Caer las nueces sin moverse un árbol, Y veo al riachuelo Entre luz calinosa relumbrando. Inquieto el austro gira En busca de sus flores aromadas, Y con dolor suspira En la selva, en la fuente, al no encontrarlas. Yo también pienso en una, Flor de gracia y blandura, que a mi lado Creció desde la cuna Y en su virgen frescor murió en mis brazos, De la hoja a la caída La depusimos en su angosta cárcel, ¡Llorando ay! que la vida De tan preciosa flor fuese un instante, Mas tal era la estrella De esa criatura inofensiva y casta, Entre las flores bella Y a morir con las flores destinada.