Spanish poem
A la luna
by Vital Aza (1851–1912)
Lamentación de un cesante
¡Oh, tú, luna encantadora, que lumbre gratis nos das! ¡Oh, tú de Febo señora, ilustre competidora de las fábricas de gas!
¡Tú que nunca sientes penas en el trono en que reposas! ¡Tú que en las noches serenas habrás visto tantas cosas, unas malas y otras buenas!
¡Tú que en más de una ocasión sufres con resignación que un mal poeta te cante, oye la lamentación de este mísero cesante!
¡Óyeme sólo un momento! que en este mundo, ¡ay de mi!, nadie escucha mi lamento. Y si a ti no te lo cuento, ¿a quién se lo cuento, di?
Indícame, ¡oh, luna clara!, de algún destino el camino, que aquí son ya cosa rara, y no se encuentra un destino por un ojo de la cara.
Búscame una posición en tu elevada región y me lanzaré al suicidio. ¡Créeme, oh, luna! Te envidio con todo mi corazón.
Tú, aunque siempre omnipotente, creces y menguas constante; pero aquí, con esta gente, yo nunca llego a creciente... ¡siempre estoy en el menguante!
Como un destino me des, dejo a estos hombres ingartos –(he puesto la erre después)– que, ¡ay!, tú tienes cuatro cuartos, y en España sólo hay tres.
¡Tres! Lo digo muy sincero, aunque el pesar me taladre (1) el cuarto... para el cartero; el cuarto... que es del casero, y el cuarto... honrar padre y madre.
Te creo, ¡oh, luna!, mi amiga, y hasta que mi bien consiga cifraré en ti mi fortuna. No me importa que se diga que estoy ladrando a la luna.
¿A quién le puede chocar que yo ladre sin cesar siendo un mártir en la tierra? Llevando vida tan perra, ¿qué he de hacer sino ladrar?
Dame sin tardanza alguna, ¡oh, luna!, con tu fortuna, un consuelo en mi indigencia. ¡Y no me dejes, ¡oh, luna!, a la luna de Valencia!
(1) Lo de taladre, lector, –es el ripio de rigor.