Spanish poem
Contrastes del padrón
by Vital Aza (1851–1912)
Bien merecen la atención y hasta un estudio especial por lo curiosos que son, los contrastes del padrón... del padrón municipal.
I
Luz Sierra y Paco Aranaz se unieron en matrimonio; él tiene un genio incapaz, y ella un genio del demonio. Cuando se hablan o se miran y el uno a reñir empieza, contesta el otro, y se tiran los trastos a la cabeza. Y así la vida se pasa en un batallar eterno, y, lector, aquella casa ya no es casa, ¡es un infierno! Y de este modo, Luz Sierra y su marido Aranaz viven en constante guerra ¡en la CALLE DE LA PAZ!
II
Don Pío, un pobre señor a quien todos quieren mucho porque es muy trabajador, tomó hace tiempo un cuartucho que es piso quinto exterior. Por los vientos azotado está aquel cuartito helado, y así el infeliz Don Pío se está muriendo de frío ¡en la CALLE DEL TOSTADO!
III
-«Jamás se cierra mi puerta (afirma doña Mamerta), pues toda persona honrada hallará mi puerta abierta». ¡Y vive en PUERTA CERRADA!
IV
Depende de todos el pobre Canuto; depende del suegro, que es un hombre muy bruto. Si va a la oficina, depende del jefe, que trata a Canuto como a un mequetrefe. Su esposa le manda con muy malos modos. ¡De todos depende! ¡Depende de todos! El pobre lo sufre con santa paciencia. ¡Y vive en la PLAZA DE LA INDEPENDENCIA!
V
Viven con doña Ramona Rodríguez, viuda de Herrera, pensionista y pupilera, o si se quiere patrona, Estanislao y Ramón, dos estudiantes tunantes, aunque son, como estudiantes, modelo de aplicación. Para su felicidad, a los dos les han tocado mil duros en el pasado sorteo de Navidad. Mientras quede una peseta, nadie allí miserias pasa... ¡Hay que ver aquella casa, siempre en orgía completa! ¡Qué juergas! ¡Qué comilonas! ¿Qué algazara! ¿Qué alegría! ¡Comen allí cada día lo menos treinta personas! ¡Contentos y divertidos, ninguno pesares siente, y viven alegremente en la PLAZA DE AFLIGIDOS!
VI
Con unos tres mil duros de renta, sin apuros vivía en esta corte mi amigo Nicanor. Le aconsejó un tunante; metiose a comerciante, y en tres o cuatro meses aquello fue un horror. Sin esperanza alguna, perdida la fortuna, desesperado y triste buscó la soledad. Y en ruina completa, con la última peseta, ¡se fue a vivir al BARRIO DE LA PROSPERIDAD!
VII
Hermosilla, veintitrés triplicado, piso bajo, vive doña Cleta, que es por lo fea un espantajo. ¡Es horrible doña Cleta! Y no ve la pobrecilla que se llama en su tarjeta: «Cleta Pérez, HERMOSILLA».
VIII
Tiene en sus quejas razón sobrada don Saturnino Pérez Reguera. Creyó a su esposa mujer honrada, y ha resultado que no lo era. Tenía el pobre sus ahorrillos; pero es tan bueno, tan inocente, que unos vecinos ¡valientes pillos! se lo timaron tranquilamente. Estando anoche preocupado con el recuerdo de su señora, hubo un incendio, y el desgraciado quedó sin muebles en media hora. Era empleado; perdió el destino... Con él cometen injusticias... Y vive el pobre don Saturnino ¡en el PASEO DE LAS DELICIAS!