Spanish poem
Ven, Mujer, A Mis Ojos, Más Hermosa
by Adolfo Berro
Ven, mujer, a mis ojos, más hermosa Que en la mañana purpurina rosa Ornato del jardín: Pura como María Que el Gólgota vio un día Verter llanto sin fin. Ven, que reina la noche, y la rivera Con mustia luz alumbra en su carrera La luna virginal: Ven y aspira el ambiente Que circunda mi frente A orillas de la mar. Todo al sueño se entrega sin temores: Nadie perturbará nuestros amores Al pálido destello: Y en tu seno, bien mío, Se enjugará el rocío Que moja mi cabello. Llega, pues, que sin ti todo en el suelo Ofrece solo imágenes de duelo Al alma combatida: Y solo en tu presencia Recobra mi existencia La paz apetecida. Deja, hermosa, el blando lecho Do no encuentras dicha alguna; Es más dulce aquí en mi pecho Reposar, mientras la luna Se refleja en blanco techo. ¿Qué placer más acabado Puede darse en este suelo Que mirar a su adorado Bajo puro y vago cielo En amores abrasado? ¿Qué mayor contentamiento Que, cruzando la rivera, Escuchar el dulce acento Del que prueba ya el tormento Que da amor a quien espera? ¿Más deseados los sonidos De la danza, siempre impura, Son tal vez a tus oídos Que del pecho los latidos Cuando colmas mi ventura? ¿Por qué, pues, con loco anhelo, Do te llama la velada Vas corriendo engalanada, Y hoy olvidas que yo velo En la orilla despoblada? Ven, ingrata, a esta rivera, Sin joyeles, desceñida Tu flotante cabellera, Y aun serás más hechicera Que la aurora a su salida. Aquí crecen blandamente Nacaradas bellas flores, Esperando solamente Para dar suaves flores Que las ponga yo en tu frente. Todo aquí al amor provoca, Todo, amor está diciendo; Llega, hermosa, que tu boca Lo repita al ronco estruendo De las aguas en la roca.