Spanish poem
Sobre La Playa Extendida
by Adolfo Berro
Non creo las rosas De la primavera Sean tan fermosas.
Sobre la playa extendida El mar sus ondas desliza, Y en la arena movediza Templa el ímpetu fugaz. Riela en las verdes aguas Del sol la luz placentera: Cruza en tanto la rivera Doncella de blanca tez. No es más hermosa en el Cielo De amor la fúlgida estrella: No el azahar que descuella En el florido jardín. Sueltos los cabellos viene, Desnudo el pie torneado, Y el albo cuerpo velado En rozagante cendal. Sin duda quiere en las aguas Templar el ardor de Enero, Por eso al rayo primero Dejara el paterno hogar. Llega a la orilla y se para, Que frío el líquido siente; Córtale luego impaciente Como veloce alción. Mirábala yo embebido Perderse en alegre juego, Y sobre las aguas luego Húmedo el cuello mostrar. Dichoso el mortal, la dije, Que amor encuentre en tus ojos: Disiparás sus enojos, Como las nieblas el sol. Vivir en la tierra ingrata De un ángel de paz al lado, Para, en su seno, arrullado, Dormir, exento de afan: Beber el hálito suave Que exhala inocente boca, Cuando el halago provoca Con sus palabras de amor: Mirar el rostro sereno Contino de la hermosura Que a ser del hombre ventura, Predestinada nació: El porvenir es, sin duda, Que aguarda, niña hechicera, A quien la diestra sincera De virgen esposa des. Mas ¡ay! si a lazos profanos Sujetas el débil cuello, Verás, cual vano destello, Nacer la dicha y morir Que amarga pena se abriga Por siempre, niña, en el pecho, Si cae una vez deshecho Muro que alzára el pudor. Huye del hombre engañoso Las seductoras miradas, Que van en ellas mezcladas Venturas y perdición. Así la rosa, que aromas Esparce en el prado ameno, Perece si el tierno seno Hieren los rayos del sol. Deja las aguas, incauta, Vuelve a tu pobre morada, Y allí, del mundo olvidada, Amor y dicha hallarás. Crece en el bosque sombrío La ruborosa violeta, Y nunca mano indiscreta, La roba al suelo feliz.