Spanish poem
Niña Primorosa
by Adolfo Berro
Stirpe misera d' Adamo Numerar chi puó tuoi pianti?
Niña primorosa De los ojos negros, Del cabello en trenzas Del ebúrneo cuello; ¿Por qué late ansioso Tu velado seno Y con llanto inundas Ese rostro tierno? ¿Un aleve, acaso, Con mentido fuego Te burló inclemente, Te robó el contento? Lloras, por ventura, De cercano deudo La enfadosa ausencia O el destino fiero? Tal vez... mas acrece Sin tasa, tu duelo... —«Soy huérfana, dices, Amparo no tengo».
Llora, niña sin ventura. Que eres hija de la impura Maldecida seducción: Los que al mundo te arrojaron Por herencia te legaron La pobreza... y un borrón. Torpe fue la madre fiera Que la dicha hallar creyera Separada de tu faz: Que no da con fácil mano El Señor al inhumano Largas horas de solaz. Eras prueba de la culpa Que, sabida, no disculpa La manchada sociedad: Y apagose en el momento El materno sentimiento, Y triunfó la vanidad. ¡Arrojarte así a la vida Tan hermosa y desvalida En un mundo corruptor! ¡Y acallar a la conciencia Desterrando tu presencia, Para hundirte en el dolor! Tú no tienes, inocente, Quien te mire blandamente, Quien se duela de tu mal; Nadie asila tu pobreza, Ni reposa tu cabeza En el halda maternal. ¡Infelice! vuelve al cielo Tus plegarias, y consuelo Dete el Dios de caridad. Que eres virgen blanda y pura, Y a la casta criatura El ampara en la horfandad.
Exhala tu dolor arrodillada A los pies de esa cruz ensangrentada Que levantó rabioso el descreído, Cuando a Jesús, el hijo de Dios bueno, Jerusalem, con ciego desenfreno, Enclavó en el madero bendecido. Demanda al Redentor del mundo impío Preserve tu existir del extravío Que derrumba de Adán la descendencia: Ruégale, por la madre lacrimosa, Te aliente en esta vida tormentosa Do fallece la débil inocencia. Oremos: yo a tu lado virgen pura, Elevaré mis ruegos con tristura Al que tres veces Santo el mundo aclama, Y maldiga su voz omnipotente A quien ve en el dolor al inocente Sin enjugar el llanto que derrama.