Spanish poem
El Venerable Palafox
by Antonio de Zayas (1871–1945)
Infolios que dormís en los estantes de cedro de esta insigne biblioteca y fuisteis sabios consejeros antes de la familia hispánica y azteca:
Reconcentrad en las marchitas hojas, de vuestros padres los hercúleos bríos, y, a disipar desmayos y congojas de la moderna juventud, abríos.
Desenterrad los múltiples caudales de vuestra varia y eficaz doctrina, para verter sus límpidos raudales como las fuentes agua cristalina.
Y así el nombre a discípulos noveles enseñaréis del caballero hispano que os supo atesorar, como joyeles del ingenio español, con fácil mano.
Del varón cuyo aliento sintetiza un pueblo ilustre que ilustrando goza; y, aunque bastardo, en el blasón de Ariza intercala los timbres de Mendoza.
Infatigable defensor del pobre, cuando pompas efímeras rechaza, del indio ve bajo la piel de cobre latir virtudes de su propia raza.
Y si edictos tiránicos deroga y pragmáticas útiles arbitra, acrecienta el prestigio de la toga y los sacros fulgores de la mitra.
Estudiando en monástico aposento aventuras de nómadas mongoles, el fruto de su afán esparce al viento en rotundos períodos españoles.
O relata con péñola vibrante la rota del francés, en la frontera de las campiñas eústkaras, delante de los tercios de Enríquez de Cabrera.
Y resiste a las huestes de Loyola con inflexible convicción honrada, acreditando, sin manchar la estola, sus aptitudes para usar la espada.
La vista apacentad, generaciones contemporáneas al pasado fieles, a través de estos sólidos balcones, del próximo jardín en los laureles.
Y si al romper las escolares filas la sien orláis con su ramaje oscuro, elevad, elevad vuestras pupilas al retrato que cuelga de este muro.
Y deponed las bulas de Minerva a los pies de la efigie del Prelado que en el docto recinto se conserva por él en Angelópolis fundado.